lunes, 19 de marzo de 2007

OUTRIGGER: JUGANDO CON OLAS SALVAJES

ARTICULO PUBLICADO EN LA REVISTA FOX SPORTS DE NOVIEMBRE DE 2006


EL OUTRIGGER ES UN DEPORTE NACIDO EN LAS AGUAS DE LA POLINESIA Y DEL PACIFICO SUR HACE MAS DE 3.000 AÑOS. UNA LINDA EXPERIENCIA PARA COMPARTIR Y SACARSE EL STRESS DE LA REALIDAD.

Para practicar outrigger se necesita algo más que ganas. Hay que tener un espíritu especial. Es un deporte para disfrutar de la naturaleza y para compartir lo mejor de uno mismo con los demás. “El outrigger obliga a trabajar en equipo y, a partir de eso, se desarrollan cosas muy positivas que nada tienen que ver con la tendencia individualista en la que vivimos. Nadie se puede destacar solo”, afirma Mariano Larghi, presidente de la Asociación Argentina de Outrigger Canoas Hawaianas (AADOCH), entidad creada en 2003 para difundir la actividad en la región (www.outrigger.com.ar). Larghi vivió siete años en Hawai, el paraíso de los amantes de este deporte.
El outrigger acumula más de 3.000 años de tradición. Y por aquellos tiempos significaba algo más. Era la posibilidad de trascender en todo sentido. Toda la región de la Polinesia y del Pacífico Sur se fue colonizando con embarcaciones talladas de troncos de árbol, de madera dura, llamadas koa, que también tenían un uso cotidiano para la pesca, las travesías y la diversión. Luego, estas canoas para seis personas evolucionaron y fueron utilizadas para practicar outrigger, una modalidad que es deporte nacional en muchos países.
Las canoas hawaianas tienen la particularidad de ser muy seguras, debido a que poseen un brazo flotante, llamado ama, que otorga máxima estabilidad hasta en las condiciones más extremas. El outrigger puede ser practicado por personas de cualquier edad, sexo y estado físico, tanto para competir como para pasear.
Actualmente, las canoas son fabricadas con fibra de vidrio, lo que las hace más livianas y veloces. De todas maneras, para mantener la tradición, algunas regatas se corren en canoas de madera. Diseñadas para seis personas, cada una cumple un rol distinto. Son seis paddlers trabajando en sincronía. Del asiento uno al cinco, reman alternadamente en lados opuestos. En el último asiento, el timonel rema en sincronía y corrige el rumbo.
Hay distintos tipos de competencias. Las regatas son pasadas de corta distancia que van desde los 250 hasta los 3.000 metros. Las de larga distancia, o “maratón” (Ironman), van desde los 8 a 30 kilómetros sin relevos. También se puede correr en larga distancia con relevos. En esta última, el recorrido es desde los 35 hasta los 80 kilómetros.
La pasión por el outrigger nació en Hawai, pero hoy la actividad se practica en Australia, Nueva Zelanda, Italia, Francia, Inglaterra, Japón, Costa Rica, Brasil y Argentina, entre otros países. En 1908, un pequeño grupo de europeos creó el Outrigger Canoe Club of Hawai. En 1922 se realizó la primera regata y recién en 1950 se formó la Hawaiian Canoe Racing Association (HCRA) para organizar y legislar las competencias en las islas. “En Argentina, el crecimiento de la actividad es sólido. La idea es conformar clubes en distintos puntos del país, y de a poco lo vamos logrando. Además, hoy estamos en el mapa del outrigger mundial y eso es muy importante”, continua Larghi. Para practicar outrigger se necesita algo más que ganas. Hay que tener un espíritu especial. Es un deporte para disfrutar de la naturaleza y para compartir lo mejor de uno mismo con los demás. “El outrigger obliga a trabajar en equipo y, a partir de eso, se desarrollan cosas muy positivas que nada tienen que ver con la tendencia individualista en la que vivimos. Nadie se puede destacar solo”, afirma Mariano Larghi, presidente de la Asociación Argentina de Outrigger Canoas Hawaianas (AADOCH), entidad creada en 2003 para difundir la actividad en la región (www.outrigger.com.ar). Larghi vivió siete años en Hawai, el paraíso de los amantes de este deporte.


El outrigger acumula más de 3.000 años de tradición. Y por aquellos tiempos significaba algo más. Era la posibilidad de trascender en todo sentido. Toda la región de la Polinesia y del Pacífico Sur se fue colonizando con embarcaciones talladas de troncos de árbol, de madera dura, llamadas koa, que también tenían un uso cotidiano para la pesca, las travesías y la diversión. Luego, estas canoas para seis personas evolucionaron y fueron utilizadas para practicar outrigger, una modalidad que es deporte nacional en muchos países.
Las canoas hawaianas tienen la particularidad de ser muy seguras, debido a que poseen un brazo flotante, llamado ama, que otorga máxima estabilidad hasta en las condiciones más extremas. El outrigger puede ser practicado por personas de cualquier edad, sexo y estado físico, tanto para competir como para pasear.
Actualmente, las canoas son fabricadas con fibra de vidrio, lo que las hace más livianas y veloces. De todas maneras, para mantener la tradición, algunas regatas se corren en canoas de madera. Diseñadas para seis personas, cada una cumple un rol distinto. Son seis paddlers trabajando en sincronía. Del asiento uno al cinco, reman alternadamente en lados opuestos. En el último asiento, el timonel rema en sincronía y corrige el rumbo.
Hay distintos tipos de competencias. Las regatas son pasadas de corta distancia que van desde los 250 hasta los 3.000 metros. Las de larga distancia, o “maratón” (Ironman), van desde los 8 a 30 kilómetros sin relevos. También se puede correr en larga distancia con relevos. En esta última, el recorrido es desde los 35 hasta los 80 kilómetros.
La pasión por el outrigger nació en Hawai, pero hoy la actividad se practica en Australia, Nueva Zelanda, Italia, Francia, Inglaterra, Japón, Costa Rica, Brasil y Argentina, entre otros países. En 1908, un pequeño grupo de europeos creó el Outrigger Canoe Club of Hawai. En 1922 se realizó la primera regata y recién en 1950 se formó la Hawaiian Canoe Racing Association (HCRA) para organizar y legislar las competencias en las islas. “En Argentina, el crecimiento de la actividad es sólido. La idea es conformar clubes en distintos puntos del país, y de a poco lo vamos logrando. Además, hoy estamos en el mapa del outrigger mundial y eso es muy importante”, continua Larghi.
El outrigger es una alternativa diferente para desconectarse, descomprimir el stress de la realidad y acercarse de una manera increíble a la naturaleza y a situaciones primitivas. El espíritu Aloha, según los hawaianos: el de compartir lo que nos fortalece.
El outrigger es una alternativa diferente para desconectarse, descomprimir el stress de la realidad y acercarse de una manera increíble a la naturaleza y a situaciones primitivas. El espíritu Aloha, según los hawaianos: el de compartir lo que nos fortalece.

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