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jueves, 12 de junio de 2008

EL ESCENARIO VACÍO

ARTICULO PUBLICADO EN LA REVISTA UN CAÑO EN FEBRERO DE 2006


“GANARLE A DIOS LA ÚLTIMA PARTIDA”. ASÍ DEFINÍA EN UNA DE SUS POESÍAS EL TETRAPLÉJICO RAMÓN SANPEDRO (¿TE ACORDÁS DE LA PELÍCULA MAR ADENTRO?), SUS DESEOS DE MORIR LO MÁS PRONTO POSIBLE. NO QUERÍAMOS SILENCIAR EL TEMA DEL FÚTBOL Y SUS HISTORIAS DE SUICIDIOS, ALGUNAS MAL RELACIONADAS RECIENTEMENTE CUANDO SE CONOCIÓ EL HECHO QUE VINCULÓ A LOS HERMANOS LUX. ESTE ESPACIO NO ES DE CONCLUSIONES, APENAS DE EXPERIENCIAS Y REFLEXIONES.

En el fútbol, como en tantas cosas, la gloria suele ser efímera. Entre los acontecimientos trágicos que muchas veces quedan en el olvido están los suicidios. Ocho jugadores, algunos retirados, se quitaron la vida en la Argentina. Unos cuantos más lo intentaron.
Si bien no hay denominadores comunes, su reconstrucción acerca semejanzas, ya que, en la mayoría de los casos, asomaban indicios de trastornos importantes: tendencia a la depresión, fobias y angustias insinúan que cualquier circunstancia negativa podía desencadenar la fatalidad.
En general, los futbolistas no están preparados para defenderse de algunas adversidades relacionadas con la actividad profesional cómo una lesión importante, un pase frustrado o el retiro. Aunque no hay respuestas concluyentes para prevenir estas situaciones, se menciona la importancia de la contención familiar y la ayuda profesional para reducir riesgos. Se sabe que la mayoría de jóvenes no fueron formados para afrontar la vida lejos de la cancha. Un detalle se cuela en la estadística: cuatro de los futbolistas suicidas eran arqueros.
arqueros.

Osvaldo Rubén Toriani era un arquero regular, de estilo atajador, que se inició en Tigre, en 1958. Luego pasó a Independiente y conquistó dos campeonatos y la Copa Libertadores de 1964. También jugó en Newell´s Old Boys de Rosario, América de Colombia, Miami Toro´s Soccer Club de Estados Unidos y tuvo un fugaz paso por el fútbol canadiense.
Luego de retirarse, Toriani se radicó en Miami, dónde fue funcionario de Aerolíneas Argentinas y posteriormente se dedicó a organizar “tours” de grupos latinoamericanos en Estados Unidos.
Según sus allegados, el ex jugador sufría una crisis depresiva debido al fallecimiento de un pequeño hijo. El niño murió ahogado en la pileta de la casa del propio Toriani. Pedro Iso, ex presidente de Independiente, tuvo una relación muy cercana con Toriani, y cuenta que el arquero nunca pudo superar aquella muerte. “Eso lo sabíamos todos, aunque nada hacía pensar en un final así”.
Luego de la muerte de su hijo, Toriani se separó de su esposa. A partir de aquí su depresión se profundizó y se suicidó el sábado 24 de septiembre de 1988, en su casa, en la zona norte del gran Buenos Aires, inhalando gas tóxico.
Raúl Emilio Bernao, gloria de Independiente y compañero del arquero en las épocas de éxito deportivo, contó que días antes estuvo con él y no encontró nada extraño. “Fue algo inesperado, lo vimos todos muy contento porque se venía a vivir definitivamente a la Argentina”.

Alberto Vivalda fue un arquero rendidor en todos los equipos por los que pasó. Se destacó en Racing y Chacarita, aunque también pasó por River, Platense, Unión de Santa Fe y Ferro. En el exterior, jugó en Millonarios, de Colombia. Su suplente fue el legendario René Higuita. Vivalda, ya retirado, se suicidó el 4 de febrero de 1994 arrojándose a las vías del ferrocarril Mitre, en San Isidro. Sus amigos sospecharon en un principio que era un accidente. La familia siempre evitó el contacto con la prensa, incluso dio a conocer la noticia 14 días después, lo que ensombreció más todavía el hecho.
Cuentan que su vida quedó marcada por la muerte de su padre mientras jugaba en Colombia. Ni siquiera la ayuda terapéutica había mejorado su depresión.
Agustín Mario Cejas, también arquero, y compañero de Vivalda en Racing, dice haber visto muchos casos de suicidio en el interior de Brasil, dónde jugó varios años. “Hay cuestiones de las que nadie habla. Un día, el jugador se aleja del fútbol, se enfrenta al vacío y no sabe que hacer con su vida. Eso es lo que le pasó a Vivalda, me parece”, explica Cejas.
“La carrera de un jugador es corta y cuando se termina es necesario tener una contención para enfrentar ese final y replantearse la vida de otra manera. También le pasa a los chicos que recién empiezan. El apoyo de profesionales es imprescindible”, agrega el ex arquero y secretario técnico de Racing. Vivalda iba a cumplir 38 años, era padre de cuatro hijos y se había separado poco tiempo antes de su mujer Graciela.

En el mediodía del 22 de junio de 1984, el ex capitán de Boca Juniors, Rubén José Suñé, se tiró al vacío desde un séptimo piso. Más allá de que no pudo cumplir su propósito se fracturó ambas piernas, el brazo izquierdo, la mandíbula y tuvo politraumatismos de cráneo. Suñé llegó a ganar con Boca ocho campeonatos, dos Copas Libertadores y una Intercontinental, pero el hecho de abandonar la práctica del fútbol lo hizo caer en un profundo estado depresivo. El Chapa, como le dicen, no sabía que hacer luego de la “perdida” de su profesión de toda la vida. Cómo todo jugador retirado extrañaba el vestuario, los gritos de la hinchada y los momentos de gloria. Se sentía vacío y pensaba que sólo servía para el fútbol.
“Es importante una contención. Me operaron de la rodilla y a los 32 años no pude jugar más. Cuando me quisieron llevar a un psicólogo, no quise porque en esa época se consideraba que eso era para locos. Tal vez, si hubiera aceptado esa ayuda, no hubiera llegado a tomar esa decisión. Si yo hubiera estado sano tal vez hubiera jugado hasta los 40”, reflexiona hoy Suñé.


El dramático final de Luis Ibarra comenzó el domingo 20 de septiembre de 1998. El arquero tucumano estaba concentrado con el plantel de Tigre en el Hotel Los Dos Chinos, de la Capital Federal, a la espera del partido contra Atlanta, ese mismo día, en el que tenía reservado un lugar como suplente.
Pero imprevistamente y de madrugada, a eso de las 2, se retiró del hotel y se fue directamente hacia su departamento, el 4 “B” del edificio ubicado en Libertad 9, en Martínez, dónde residía junto a su familia. Resulta imposible saber lo que pasó por su cabeza durante esos 40 minutos de viaje.
Ibarra vivía con su esposa Yovana Vargas, de nacionalidad boliviana, y sus dos hijas que, por entonces, tenían uno y tres años.
El arquero sostuvo una fuerte discusión con su pareja, tras la cuál decidió llevar a sus dos hijas hasta la portería y dejárselas al encargado. La excusa fue que tenía que acompañar a su esposa a un centro asistencial porque se sentía mal. Eran las 4 de la mañana.
Ibarra regresó a su departamento y con su propio cinturón estranguló a su mujer. El cuerpo de Yovana quedó tendido en la cama matrimonial. Después de asesinarla, el arquero, subió los 10 pisos que tiene el edificio y se arrojó al vacío. Su cabeza se estrelló contra el pavimento y la muerte fue instantánea. En el lugar se encontró una carta con la firma de Lucho, en la que el futbolista pedía perdón. Los móviles del asesinato y posterior suicidio todavía se ignoran.
Quienes compartieron con él algún plantel, dicen que el futbolista sufría grandes bajones cuando no era titular y que tenía tendencia a la depresión. Otros testigos mencionaron que estaba muy mal porque hacía poco su mujer había perdido un embarazo. De hecho el técnico de Tigre en ese momento, Alberto Pascutti, lo autorizó a irse de la concentración por ese motivo. Pascutti, sin embargo, aporta otro dato. “Luis se había enterado por su madre, que su padre no era el biológico, y buscándolo se encontró con que su verdadero papá se había suicidado. Esto fue un mes antes de su muerte, le produjo una profunda angustia”.
Quienes lo conocieron recuerdan al jugador como una persona muy humilde y falta de afecto. “Además de tender a la depresión y de arrastrar problemas desde chico, Luis tomaba y se ponía muy agresivo con la mujer”, completa Pascutti.

Mirko Saric fue encontrado ahorcado el 4 de abril de 2000 por su mamá Ivana en una de las habitaciones de la planta alta de la casa que compartía junto a su familia en el barrio porteño de Flores. Tenía 21 años y un futuro extraordinario por delante. Era un gran jugador, muy querido en San Lorenzo y de una presencia física distinguida que incluso le valió recibir propuestas para modelar. Se suicidó ahorcándose con una sábana azul que ató a una barra de hierro. Minutos antes, su madre lo había despertado para que desayunaran juntos. La negativa de Mirko no le dio ninguna señal de que algo malo pasaba. Pero cuando lo fue a buscar se encontró con su hijo ya muerto. Según sus familiares, Saric estaba bajo tratamiento psicológico porque se sentía deprimido y decía que no quería vivir más. Mirna, su hermana, dijo públicamente en aquel momento que el psiquiatra lo había querido medicar pero que Mirko se negaba por el tema de los controles antidóping.
El volante de San Lorenzo también había dado indicios de que las cosas no andaban bien. “No le encuentro sentido a la vida”, dijo días antes en el club. Quienes lo conocieron dicen que tenía una personalidad frágil y que en sus últimos tiempos le costaba muchísimo sobrellevar cualquier dificultad porque todo lo ponía mal.
Para colmo, venía en una mala racha. Hacía poco más de tres meses que no jugaba porque se había roto los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda. Un año antes creyó ser padre de una criatura, fruto de una relación amorosa. Eso le había dicho la madre, pero las muestras de ADN confirmaron que no era suyo. "El pibe tenía dos meses y él se había encariñado mucho. La noticia lo mató", dijeron sus amigos.

Sergio Pedro Schulmeister había dado una señal de alarma. El 24 de septiembre de 2001, intentó quitarse la vida provocándose un corte en la yugular, en medio de una crisis depresiva. La llegada oportuna de su novia impidió la muerte. “Soy de agrandar los problemas y perdí la cabeza. Se hablaba mucho de una transferencia que al final no se dio y, encima, arrastro una lesión hace dos meses", dijo, no bien le dieron el alta médica. Luego de este hecho el arquero realizó un tratamiento psicológico durante algún tiempo, pero finalmente lo abandonó. Y en los meses previos al suicidio, según allegados, no recibía ningún tipo de asistencia.
Para sus compañeros, Schulmeister era una persona tímida e introvertida. Además, también tenía una fuerte tendencia a deprimirse.
El martes 4 de febrero de 2005, el joven arquero faltó sin aviso al entrenamiento en la cancha de Huracán. Era algo raro, ya que nunca había estado ausente en una práctica desde que había llegado al equipo, en julio de 2002. Ese día, los jugadores Darío Gigena y Pablo Monsalvo lo habían pasado a buscar por su departamento de Boedo. Pero nadie contestó los timbrazos.
Al finalizar la práctica, Monsalvo encaró directamente para lo de Schumi, cómo le decían en el plantel. Cuando llegó, se encontró con la dura noticia. A las 20 horas, un móvil de la Comisaría 10a se presentó en el departamento 7º B, de Colombres 893, por un aviso telefónico. Después de insistentes llamados, el personal policial derribó la puerta de entrada. En la cocina del inmueble se encontró el cadáver de Sergio, de 25 años, colgado del cuello con un cinturón de vestir. Trágica casualidad o no, el mismo día en que Vivalda había tomado idéntica decisión.

Para Nelly Giscafré, responsable del Departamento de Psicología Deportiva del Cenard, presidenta y fundadora de la Asociación Metropolitana de Psicología del Deporte y coautora del libro Mi hijo el campeón, “todo deportista de alto rendimiento está sometido a fuertes presiones. En la Argentina, el jugador de fútbol es un fenómeno aparte. Hay una sobreexposición. Cuánto más elevado el nivel de exigencia, el atleta rendirá mejor. Pero si no se equilibran las exigencias, la persona puede sufrir un defasaje en su cabeza y su corazón. Todos tenemos fluctuaciones, etapas de altas y bajas. Si un futbolista con características depresivas se encuentra atravesando una época de vacas flacas y no tiene recursos para sobrellevar esto, puede llegar al suicidio. Encima, en el fútbol el resultado no es lo más importante, es lo único".
“Lo más difícil para el jugador es darse cuenta de que no va a poder volver, de que no le da más el cuero para la cancha. Ahí es donde hay que actuar. El caso de los arqueros es especial. Este es alguien que haciendo un deporte de equipo, está sólo. Tiene una tensión diferente. Cuando un arquero se destaca, es como si fuera un iluminado. Quienes se suicidan tienen características específicas. Son personas muy exigentes consigo mismas, con baja tolerancia a la frustración y que si no rinden de la manera que ellos esperan, comienzan a odiarse a sí mismos. Por eso es importante estar atentos hacia posibles señales de disconformidad”.

miércoles, 22 de agosto de 2007

DE AQUELLA FAMA A ESTA OTRA

ARTICULO PUBLICADO EN LA REVISTA UN CAÑO EN DICIEMBRE DE 2006


AL ESTILO DE LAS RECORDADAS SECCIONES "EN QUE ANDARA FULANITO...?", QUISIMOS SABER QUE ERA DE LA VIDA DE VIDAL GONZALEZ, EL MISIONERO DE LOS TRES GOLES A BOCA EN 1988. ¿INTENDENTE DE CANDELARIA? ESA FUE LA PRIMERA SORPRESA. LA SEGUNDA AUNQUE MENOS IMPREVISIBLE, FUE ENCONTRARLO BAJO ALGUNAS ACUSACIONES Y PEDIDOS DE DESTITUCION. AQUI SUS EXPLICACIONES Y EL DURO ENCUENTRO DE NUESTRAS BUENAS INTENCIONES CON LA REALIDAD DE UNA POLITICA QUE PARECE NO ESCUCHAR LOS CLAMORES POPULARES.

POR EDUARDO ALBERTO

Antonio Vidal González es recordado en el fútbol argentino por haberle hecho tres goles a Boca, en la Bombonera, en 20 minutos. Fue el 20 noviembre de 1988 por la duodécima fecha del torneo 88/89, cuando el misionero vestía la camiseta de San Martín de Tucumán. “No me voy a olvidar nunca. Yo no había jugado ni un partido de ese torneo. Pero se lesionó un compañero, y el técnico del equipo, Nelson Chabay, me hizo debutar con Boca. A partir de ahí me hice muy conocido”, recuerda. Su trayectoria es vasta. Estudiantes de La Plata, Argentinos Juniors, Colón de Santa Fe, Nacional de Montevideo y Defensor Sporting, son algunos de los clubes a los que llevó sus goles. También jugó en Guaraní Antonio Franco de Misiones, en el Emelec de Ecuador y en varios equipos de Bolivia.
Alejado de las canchas, el ex goleador ingresó en la arena política. Hoy, a los 42 años, es intendente del departamento misionero de Candelaria, su pueblo, por el Frente Renovador, una agrupación K. Vidal González llegó de la mano del gobernador Carlos Rovira y fue electo en diciembre de 2003. Su mandato finalizará en diciembre de 2007 con la posibilidad ser reelecto una vez. Candelaria tiene 150 años de historia, fue la primera capital de la provincia de Misiones, tiene 17 mil habitantes y está ubicada a 24 kilómetros de Posadas. Más allá de qué la gente de su pueblo lo quiere, Vidal González está siendo investigado por un supuesto de desvío de fondos, y hasta se habla de destitución.

-¿Cómo llegó a la política?
-Nunca quise ser político y ni había participado, pero me invitó el gobernador Rovira y por eso estoy acá. Si acepté, es para conseguir algo para Candelaria que es un pueblo que tiene muchas necesidades.
-¿Por qué se animó?
-Me di cuenta que podía hacer algo y que tenía cosas para aportarle a mi pueblo. La política es linda pero los hombres la hacemos sucia.
-¿Tiene otras aspiraciones políticas?
-Hay veces que pienso en cumplir mi mandato e irme porque es muy difícil. En Candelaria gobernaba una familia que estuvo 16 años en el poder. Eran dos hermanos que se turnaron en la intendencia. Yo gané y este espacio no lo quiero regalar. Además, hice cosas y se pueden hacer muchas más. Por eso quisiera intentar la reelección.

¿Reelección? ¿Después de lo ocurrido en la última elección en Misiones? Vidal González, de buena relación con el gobernador Rovira, el mismo que vio trunca su reelección indefinida cuando el pueblo misionero le dijo que no de manera contundente en las elecciones a convencionales constituyentes del último 29 de octubre, que fueron convocadas sólo para reformar el artículo que impide la perpetuación en el poder, no le escapa al tema. Se sabe, el resultado fue también un duro revés para el presidente Néstor Kirchner, quien había viajado en su momento para respaldar a Rovira.

-¿Cómo es su relación con el gobernador?
-Yo soy del palo de él, de la renovación y lo apoyé en el "Sí" en las últimas elecciones que se perdieron. Lamentablemente salió mal. Pero voy a seguir con él.
-¿Qué interpretación hizo de la negativa popular a la reelección de Rovira?
-El mensaje fue claro. El que manda es el pueblo. Creo que es injusto porque el gobernador hizo muchísimas cosas por Misiones.
Cómo dicen los políticos que saben: “Meterse contra la iglesia es difícil”. La iglesia derrotó a Perón. Pero la decisión fue del pueblo y hay que respetarlo. Algunas cosas también habrán estado mal y por eso se decidió por el "No".

La gestión de Vidal González no está libre de críticas y acusaciones. El Concejo Deliberante de Candelaria está analizando la posibilidad de conformar una comisión que investigue el presunto desvío de 65 mil pesos. Si se comprueba el hecho, Vidal González podría ser destituido. Esos fondos debían ser destinados al Plan de Recuperación y Acopio de Arcilla que beneficiaría a los oleros de la zona. El escándalo estalló cuando los trabajadores irrumpieron en el edificio del Concejo Deliberante e impidieron una sesión el pasado martes 7 de noviembre.
-¿Por qué lo quieren destituir?
-Lamentablemente en la política te ensucian fácilmente. Destitución es una palabra muy fuerte. Esto es por una pelea que tuve con concejales de mi partido, que se fueron y me empezaron a atacar. El que me conoce sabe que yo no hice la plata en Candelaria. Tengo una trayectoria en el fútbol. Acá me invitaron a participar y solamente quiero trabajar. Cómo no tienen motivos para criticarme me quieren ensuciar así. Yo gané con el voto del pueblo. Hay que comprobar que hubo un delito y acá hay sólo habladurías.

Además de este conflicto Vidal González tiene otros pedidos de informe presentados en el Concejo Deliberante. La mayoría apuntan a la realización de obras públicas. Las dudas se presentan por el dinero destinado para el empedrado de diferentes calles, por sumas gastadas en concepto de gastos de cortesía y homenajes, a lo que se agrega un subsidio de 18 mil pesos que habría entregado la Entidad Binacional Yacyretá para el municipio. Así y todo, el ex delantero sostiene que no hay problemas y que lo de la destitución es una locura de la oposición que poco tiene que ver con la realidad.
Más allá de su actividad como intendente, el fútbol sigue ocupando un lugar importante en su vida. Vidal González también es presidente del Club Candelaria que hoy participa del Argentino B. “Hago de todo. Todavía juego el torneo local y hasta dirigí al equipo”, cuenta. “Me cuesta muchísimo pero no pierdo las mañas”, completa. Antonio Vidal González. Ayer, centrodelantero y goleador. Hoy, político y polifuncional.