miércoles, 18 de febrero de 2009

VOLVER A EMPEZAR

ENTREVISTA PUBLICADA EN LA REVISTA FOX SPORTS EN ABRIL DE 2008

EL 23 DE SEPTIEMBRE DE 2006, EL DELANTERO URUGUAYO SUFRIO UN GRAVE ACCIDENTE CONDUCIENDO SU CAMIONETA EN MONTEVIDEO. SALVO SU VIDA DE MILAGRO Y, AUNQUE TUVIERON QUE AMPUTARLE PARTE DE SU PIERNA DERECHA, MIRA HACIA EL FUTURO CON OPTIMISMO.

Una entrevista con Darío Silva es de ida y vuelta. Al contestar, tiene la misma dinámica que mostraba dentro del campo de juego. “Fui un jugador diferente. ¡Creo que debo haber sido de los delanteros que más patadas pegó en el mundo, ja! En vez de que me peguen, pegaba yo. En el ‘95, con 23 años, jugando un partido contra el Milan, me pasó algo muy divertido. Iba y venía ochocientas veces. ¡Imaginate cómo estaba en esa época! En un momento, Franco Baresi me dice: ‘¡Negrito, no vayas más! Estamos ganando 3 a 0... ¿qué más querés hacer?’ ”.
Su vida cambió el 23 de septiembre de 2006, cuando se estrelló con su camioneta en Montevideo. Estuvo al borde de la muerte y debieron amputarle parte de la pierna derecha. “Es un partido que perdí... Pero si miro hacia atrás no puedo quejarme: jugué en Italia, España e Inglaterra. En todos lados hice goles. Y cumplí mi sueño de jugar la Copa del Mundo”, reflexiona. Cuando llegó el tiempo de la rehabilitación, con su carácter positivo ganó la mitad de la batalla. Mientras esperaba viajar a Italia para recibir su prótesis ortopédica, sus días se
convirtieron en una sucesión de llamados de apoyo. “Estas circunstancias te demuestran que, más que como futbolista, dejaste un buen recuerdo como persona”, cuenta sobre los mensajes que recibió de ex compañeros, aficionados y periodistas. Aunque a veces se le tornaba pesado: “Al volver a mi casa, recibía cientos de e-mails, y el teléfono sonaba todo el día. Los periodistas llamaban con la mejor intención, preocupados por mi salud; y yo respondía cordialmente cien veces por día exactamente a las mismas preguntas: que ya estoy consciente, que lo voy superando, que está todo bien, que la prótesis nueva...”.
Ante la adversidad, aparecieron los afectos genuinos. “Al principio, cuando fue más duro, los amigos siempre estuvieron a mi lado. La tristeza es que mi hijito Diego no pueda verme jugar al fútbol, pero ahora estoy muy bien, contento, con proyectos y viajes por delante”, se entusiasma el uruguayo.
Darío Silva sigue siendo un personaje distinto. Unico por su espíritu y por sus ganas. Por eso es que, como siempre, va a fondo con sus proyectos: el remo y la dirección del club de su pueblo, Vaca Azul Olimar, entre otros. No podía ser de otra manera con él: el fútbol sigue siendo el eje de su vida.

–¿Qué imagen te dejó la Selección Uruguaya en las cuatro primeras fechas de las Eliminatorias?
–En principio, creo que el equipo está muy bien plantado. Pero esto recién empieza. Por los puntos que se perdieron contra Chile, habrá que ganar afuera, además de hacerlo en el Centenario.
–¿Argentina y Brasil están un paso arriba del resto de las Selecciones sudamericanas en las Eliminatorias?
–Brasil no sé si tanto. A lo mejor es porque están jugando a media máquina. El fútbol, hoy en día, está muy parejo. En la última Copa América, Brasil llevó un equipo sin sus grandes figuras y le ganó a Argentina en la final. Paraguay, que parece que no, siempre está ahí. Argentina está un poco mejor que Brasil en este momento, pero ninguno está muy por arriba del resto. Son favoritos y se van a clasificar sí o sí. Entre ellos dos estarán el primero y el segundo. Paraguay podrá ser tercero. Y entre Chile y Uruguay lucharán por el cuarto lugar, pienso.
–¿Sería un fracaso no ir al Mundial de Sudáfrica 2010?
–¡No! ¡Estamos acostumbrados! Parece mentira, pero estamos acostumbrados a sufrir. Tendríamos que estar tranquilos y un poquito más arriba en la tabla, tal vez. Pero ya arrancó la cuenta atrás. La gente empieza con esa negatividad que tiene el fútbol uruguayo: nunca se piensa en algo positivo. Yo tengo muchísimas esperanzas. Hay bastante tiempo por delante y pueden pasar muchas cosas.
–¿Cuál es la verdadera ‘garra’ charrúa?
–Creo que existe la garra en el sentido de que siempre nos hemos caracterizado por esa manera de ser. Pero el fútbol va cambiando y los jugadores también. Los uruguayos que están en Europa juegan a otra cosa y, cuando vienen acá, todos pretendemos que muestren la garra charrúa. Pero el fútbol va cambiando y el concepto se va desgastando. Garra no significa dar una patada en los dientes. Hay que ver si se clasifica y se hace bien. A partir de ahí, podemos decir que, aunque la garra no estuvo presente, el fútbol uruguayo volvió a sorprender. Eso sería lo más bonito de todo.

Vaca Azul Olimar es el gran sueño de Darío Silva por estos días. Desde ahí intentará desarrollar su pasión y demostrarse que puede tener tanto suceso como empresario-dirigente como el que tuvo como jugador. Junto con sus amigos Elvio Pappa y Alberto Bica, pretende darle un impulso importante al club. La idea es ambiciosa. El trabajo está pautado a largo plazo y tiene como premisa fundamental exportar jugadores. El nombre del club es por la fusión entre otros dos, el Olimar F.C. y el Club Atlético Vaca Azul. Este último es conocido por diversas anécdotas e historias que fueron motivo de cuentos y otras publicaciones literarias.

–¿Tenés pensado ser dirigente?
–Tengo ganas. Pero primero quiero demostrar que puedo alcanzar los objetivos que me propuse con el equipo de mi pueblo. Vaca Azul Olimar es un club muy antiguo. Un año estaba, otro se desafiliaba y así sucesivamente... Lo agarramos con algunos amigos para hacer cosas importantes. Quiero fabricar jugadores para mandarlos directamente a Europa o a países como México, por ejemplo. Mi función será la de director deportivo. Al ser empresario, no puedo ser dirigente. Ya hay equipos importantes que quieren que haga jugadores y se los mande. Estoy metido de lleno en este proyecto que comenzamos este año.
–¿Cómo te ves en el futuro? ¿Como entrenador, como dirigente?
–Me gustaría ser director deportivo para hacer las cosas que se hacen en Europa y en Uruguay se dejan de lado. Es decir, encargarme de contratar a los jugadores y entrenadores. Lo que sucede mucho en Uruguay, por ejemplo, es que hay 800 contratistas y todos te piden una mano. El director deportivo debería elegir a los jugadores y al técnico. Eso es fundamental. En Europa se hace. Acá hay dirigentes y empresarios, y está la amistad entre ellos. Y al final no llevan a los jugadores que tienen que llevar. Los equipos de Peñarol y Nacional son ‘inmirables’. Yo te doy cien mil dólares, traeme lo que hay por ese dinero. Entonces intentás hacer lo que podés con lo que te dan. Pero si te dan diez millones de dólares, te guardás nueve y comprás cinco jugadores por un millón de dólares, no tiene sentido.
–¿Viste muchas veces esos manejos en tu carrera?
–Muchísimo, sobre todo mientras estuve en Inglaterra. Pero muchas de esas cosas no salen a la luz.

Su último club fue inglés: el Portsmouth. Su próxima meta deportiva también: los Juegos Olímpicos Londres 2012. Imposibilitado de jugar al fútbol, retomó una de las pasiones de su juventud: el remo. “Estoy entrenando en el Club Nacional de Regatas, en aguas del arroyo Pando, cerca del aeropuerto de Montevideo. Y aun cuando estoy de viaje sigo yendo al gimnasio, para complementar el trabajo”, relata Silva, demarcando bien que no se trata de un entusiasmo fugaz. “A los 18 años, cuando íbamos a pescar, yo siempre era el encargado de remar, y además lo hacía porque me fortalecía mucho los músculos”, argumenta.
En los Juegos de Los Angeles 1932, Uruguay obtuvo una medalla de bronce en remo, después de haber conseguido dos de oro en fútbol en París 1924 y Amsterdam 1928. Y la tradición uruguaya en este deporte continuó: de las diez medallas que ganó en toda su historia, cuatro fueron gracias al remo. La última presea del remo data de Helsinki 1952, así que Silva se entusiasma con poder reconquistarla después de 60 años: “Mi objetivo es llegar a Londres 2012 en mi especialidad, el single sculls”, detalla con una seriedad extraña en él. De todos modos, su estilo alegre y bromista promete volver a surgir en las regatas: “Hay mucha gente que me transmite su apoyo, incluso los argentinos, que son los tradicionales rivales nuestros del fútbol. Yo seguiré con mi estilo aguerrido: si uno me está por pasar, le pego con la paleta del remo, jajaja... ¡Voy a fundar la garra en el remo uruguayo!”, exclama antes de estallar en una nueva carcajada.
Pese a los golpes del destino, Darío Silva contagia su alegría de vivir.


>>Expediente
>Nombre
Darío Debray Silva Pereira
>Fecha y lugar de nacimiento
2 de noviembre de 1972, en Treinta y Tres, Uruguay.
>Trayectoria
Defensor Sporting (1991), Peñarol (1992-1995), Cagliari (Italia, 1995-1998), Espanyol (España, 1998-1999), Málaga (España, 1999-2003), Sevilla (España, 2003-2005) y Portsmouth (Inglaterra, 2005-2006). Jugó 42 partidos en la Selección de Uruguay.
>Títulos
• 3 Ligas Uruguayas • 1 Copa de Uruguay
• 1 Copa Intertoto

14 GOLES
Son los que marcó Darío Silva en 42 partidos que disputó con la Selección de Uruguay.

2012
Su entusiasmo por el remo no tiene límites: ese año quiere llegar a los Juegos Olímpicos.

2 comentarios:

José Sellés dijo...

Hola, gran blog, lo acabo de conocer ahora, oye, ¿de qué equipo eres?
Por favor pásate por mi blog.
futbol-chicks.blogspot.com

GRACIAS

EDUARDO ALBERTO MARTINS dijo...

Hola José. Muchas gracias por la visita y por tener la gentileza de dejar un comentario. Los blogs son una herramienta muy interesante para aquellos que nos apasiona el periodismo así que sigue adelante con el tuyo. Con respecto a mi equipo te cuento que se llama Acassuso y está en la Primera B de la Argentina. Es un club humilde que está creciendo sin prisa pero sin pausa. Te mando un fuerte abrazo y espero mantengamos el contacto.