AL DELANTERO LE ALCANZARON SEIS MESES PARA GANARSE UN LUGAR EN SAN LORENZO Y EL CARIÑO DE SU GENTE. AUNQUE EL EQUIPO NO PUDO GANAR LA COPA, NO SE ARREPIENTE DE HABER APOSTADO POR EL FUTBOL ARGENTINO Y PIENSA EN EL FUTURO.
Es atípico lo que le sucede a Gonzalo Bergessio. En un ambiente de vértigo y poca identificación con las camisetas, él es querido y respetado en todos los clubes por los que pasó. Su perfil bajo y entrega tienen todo que ver con ese afecto que en tiempo record le demuestran los hinchas. Nacido y criado en el ascenso argentino, Bergessio mostró sus condiciones en los torneos más duros del fútbol local.
De jugar en la complicada Primera B con Platense pasó a Instituto, en Primera. De ahí a Racing y, luego de un paso en falso por el Benfica de Portugal (donde no pudo jugar mucho pero sí aprender y sumar experiencia), llegó a San Lorenzo. Más allá del buen recuerdo que dejó en La Academia, pocos entendían la insistencia de Ramón Díaz para contar con él en un equipo cuya gran apuesta era la Copa Libertadores. Se necesitaba un esfuerzo económico y, después de muchas idas y vueltas, Bergessio se puso la azulgrana. En aquel momento, ‘Lavandina’ tenía una oferta millonaria para jugar en Rusia. Otro jugador no hubiera demorado mucho en aceptarla, era muy difícil no tentarse. Pero Bergessio sintió que retornar a la Argentina no era perder dinero ni un retroceso, sino todo lo contrario: era darle más envión a su carrera y volver a demostrar que es un gran jugador. Su apuesta era deportiva. Y, para decir la verdad, muy riesgosa. Aunque el tiempo le dio la razón. “Lo dije cuando llegué y pase lo que pase lo voy a seguir sosteniendo: quiero una revancha en Europa pero no estoy arrepentido de haber venido a San Lorenzo –explica–. A pesar de que en Portugal no tuve la oportunidad de jugar mucho, apenas 300 minutos, San Lorenzo confió en mí. Desde que llegué me trataron de una forma espectacular y eso se lo voy a agradecer siempre a toda la gente. En lo personal, el balance es positivo y gracias a San Lorenzo hoy me están mirando de nuevo clubes de afuera. También es para agradecerle a la gente que me trajo, a Ramón y a los dirigentes".
–¿Por qué rechazaste una oferta millonaria para volver a la Argentina? ¿Qué pensaste?
–Tenía una posibilidad de Rusia sin comparación en la parte monetaria, pero uno también tiene sus objetivos y pensé que viniendo acá podía volver a Europa y a clubes más importantes. Son apuestas. Y también estar más cerca de la Selección, que es muy difícil. Pensé que a lo mejor me iban a ver más estando en Argentina. Fue una decisión que tomé en ese momento. Tal vez si me hubiese ido mal me lo estaría reprochando.
–¿Te sentís cerca de la Selección por cómo estás jugando?
–Es una decisión del director técnico. Tengo que hacer las cosas bien. Con los grandes jugadores que tiene la Selección es difícil estar, pero creo que fui mejorando con el correr de los años y que lo voy a seguir haciendo. Ojalá que alguna vez tenga la chance de estar en algún partido. Pero, como dije, sé que es complicado por la cantidad de buenos jugadores que hay, y que están en buen nivel. Por ahí jugando en Europa y andando bien se está más cerca.
Cuando Bergessio habla de mejorar lo dice en serio, no es una respuesta de compromiso. Es un jugador que se hizo de menor a mayor, algo que se ve en la evolución de su juego. Cuando llegó a Primera División en Instituto de Córdoba, de la mano de Fernando ‘Teté’ Quiroz en 2005, sintió la diferencia de categoría, le tocó descender y tuvo que adaptarse. Pero capitalizó la experiencia y explotó en Racing, donde más allá de haber estado una temporada, dejó su huella.
Todo le costó mucho a Bergessio. El buen momento que hoy atraviesa, en alguna época no lo fue tanto, y su llegada al fútbol grande tiene algunas historias poco conocidas. Curiosamente, estuvo tres veces cerca de llegar a River Plate. La primera oportunidad existió cuando se destacaba en el ascenso con la camiseta de Platense. La operación se cayó por la convocatoria de acreedores del Calamar. La desilusión por no llegar al fútbol grande fue importante y en ese momento el golpe fue duro. Sin embargo, fiel a lo que muestra dentro de la cancha, nunca bajó los brazos. Otra chance de arribar al Millonario fue a principios de 2008. Lo querían para reforzar el equipo para la Copa Libertadores… Pero hay una historia más que tal vez pocos conocen. Cuando Bergessio todavía era un nene y jugaba al baby fútbol, decidió ir a probarse a River y a Platense. Pero en River dudaron y dieron vueltas. Y como Platense estaba en Primera, fichó para el equipo de Vicente López.
–¿Qué va a ser de tu futuro?
–Escucho versiones, pero no sé nada concreto. Me pone orgulloso que me quieran y me dan ganas de seguir progresando. El préstamo con San Lorenzo se vence en diciembre, así que también está la posibilidad de que me quede acá, donde me siento muy cómodo.
–¿Por qué te mantuviste al margen del conflicto que tuvo Ramón Díaz con algunos jugadores?
–Soy un agradecido con la gente que me ha ayudado. Ramón me ha pedido mucho y tuve la posibilidad de devolverle la confianza en la cancha. Problemas hay en todos los equipos, tal vez acá saltó con mayor intensidad en todos lados por lo que es y representa San Lorenzo. Son cosas que pasan en los equipos y tienen que quedar ahí.
–¿Cambia tu futuro el hecho de que Ramón se vaya de San Lorenzo?
–No. Uno siempre tiene que estar tranquilo y demostrar todo lo que puede hacer en una cancha con cualquier técnico que tenga. Obviamente que Ramón me dio mucho apoyo y confianza, pero el jugador siempre tiene que salir a dejar todo. Ponerme la camiseta de San Lorenzo es una gran motivación para mí.
En 2007 estuvo en el Benfica de Portugal y las cosas no salieron como él esperaba. Fueron apenas 5 partidos y un gol. Evidentemente no tuvo muchas chances de jugar y el sabor de la experiencia terminó siendo amargo.
–Dejaste un buen recuerdo en todos los clubes por los que pasaste, ¿qué es lo que más te reconoce el hincha?
–Yo creo que primero está la persona y después el jugador. Siempre, en todos los equipos, tuve muy buena relación con mis compañeros y con la gente. Eso es lo más importante. Después las cosas te salen mejor o peor, pero creo que la entrega es muy importante.
–¿Qué enseñanza te dejó el paso por Portugal?
–Me tocó jugar poco, pero son cosas que te sirven de experiencia. Voy a tratar de no cometer los mismo errores que cometí en Portugal por no conocer el medio. Ojalá que cuando se dé la revancha en Europa tenga más posibilidades de jugar y de demostrar que tengo condiciones para estar ahí.
La entrevista se termina y Bergessio acepta posar para las fotos. Aunque se lo nota algo incómodo, como a casi todos los jugadores cada vez que se presenta esta instancia, el fotógrafo italiano de FOX SPORTS lo convence con su profesionalismo y su simpática tonada.
El dolor y la bronca por haber perdido la Copa Libertadores y el campeonato local van quedando de lado. Y asoma en su rostro una sonrisa que augura lo que viene. No importa dónde ni cuándo. Es que, además de saber jugar, hay que tener actitud. Y así lo siente Bergessio: “No hay que bajar los brazos nunca. Siempre hay que dar lo mejor y poner todo”.
"Racing va a seguir en Primera"
Una sóla temporada le alcanzó a Gonzalo Bergessio para ganarse el afecto de los hinchas de Racing. Fueron 35 partidos en los que vivió alegrías y tristezas, además de marcar 12 goles. Su paso por el club incluyó algún cortocircuito con Blanquiceleste que precipitó su alejamiento. Más allá del presente complicado del club, Bergessio no se mete en las cuestiones institucionales y se la juega por el equipo en la lucha por mantener la categoría, eso que tanto preocupa a todos los hinchas: “La verdad es que duele un poco ver a Racing así. Ojalá que salga adelante y que se puedan resolver los problemas. De lo que estoy seguro es de que va a seguir en Primera. Se lo merece”.
Antes que nada, gracias por visitar mi blog. Aquí encontrarán artículos periodísticos, entrevistas y columnas de opinión sobre fútbol, boxeo, deportes extremos, alternativos y de aventura. Y cada tanto me animo a abordar otros temas. Bienvenidos, y si les es útil alguna información me encantaría que citen la fuente.
viernes, 24 de octubre de 2008
lunes, 22 de septiembre de 2008
"EN LA CANCHA SIEMPRE FUI REBELDE"
MAURO ZARATE, DELANTERO Y GOLEADOR DE VELEZ, DISFRUTA DEL FUTBOL COMO POCOS. SE SIENTE PRIVILEGIADO Y RECONOCE QUE LE GUSTA MIRAR POR TELEVISION A LOS GRANDES JUGADORES Y QUE QUIERE PASAR A UN GRANDE DE EUROPA.
En la casa de Mauro Zárate se respira fútbol. Al entrar, lo primero que se ve es una vitrina repleta de trofeos y medallas. Todo conseguido por cada uno de los hermanos a lo largo de sus respectivas carreras. Mauro es el menor de la familia (Sergio ya se retiró; Ariel y Rolando juegan en Deportivo Morón y Tigres de México, respectivamente) y el único que todavía vive con sus padres. Por el momento no tiene planeado irse. “No me gusta”, aclara. El goleador de Vélez aparece relajado, más allá del desgarro que sufrió en la última fecha. Sin apuros. Algo poco habitual en los jugadores del fútbol argentino.
–¿Te podrías haber dedicado a otra cosa?
–No, para nada. No me imagino. Nunca en la vida se me cruzó nada más que ser jugador de fútbol.
–¿Y qué es lo mejor que te dio?
–Todo. Aunque también me sacó varios momentos de la infancia. El fútbol te da bienestar económico y hacés lo que te gusta. Yo disfruto del fútbol todo el tiempo. Voy a entrenar con ganas ¡Eso es ir trabajar para mí! El fútbol debe ser el único trabajo que se puede disfrutar así.
–¿Y hay algo que no te guste?
–La gente, que a veces es injusta. Cuando putean a un compañero, a un hermano, o a uno mismo. Eso es lo que no me gusta.
–¿Y qué te pasa cuando te insultan?
–Nunca identifiqué a nadie, pero los murmullos se escuchan siempre. Es muy raro, porque a veces te piden que la toques, otras que encares. Cuando la agarro cerca de la platea sur del Amalfitani, me gritan: “Encaralo vos, encaralo vos”. Y a mí me gusta mucho eso, aunque después, si la pierdo, me puteen.
–¿Cómo afectaron a Vélez las irregularidades del torneo?
–Nosotros las vivimos como espectadores neutros y no nos metimos. Se fueron jugadores importantes, pero pensábamos pelear el campeonato hasta el final y no se nos dio.
Con Mauro Zárate se puede hablar de fútbol, pero también de otras cosas. Reconoce que mira tenis y que también le tiran los autos. Tanto le gustan que se animó a correr un par de carreras y no descarta volver a hacerlo en el futuro. “Me gustaría poder armarme un coche”, asegura con una sonrisa. Pero se nota que el fútbol lo puede más que todo. Algo genético, sin dudas.
“Miro mucho fútbol, me encanta ver a los grandes jugadores. La táctica no la sigo tanto. Prefiero ver a Ronaldo tirando chiches. También a Cristiano Ronaldo y a Robinho. Aunque hay grandes delanteros que son muy tácticos como Van Nistelrooy, que tira mil diagonales por partido, o Shevchenko. Esos jugadores también hacen muchos goles y no tienen tanta fantasía como los otros. Cuando estoy concentrado vemos los partidos internacionales y los comentamos con mis compañeros. Sobre todo con Hernán Pellerano”.
–Tus goles tuvieron menos repercusión que los de otros jugadores. ¿Creés que serían más valorados en Boca o River?
–No sé. No me fijé en eso. Puede ser porque no peleamos el campeonato. Pero no podemos comparar a los dos grandes con Vélez, por la repercusión que tienen. Para mí es muy importante ser goleador. Significa entrar en la historia del fútbol argentino y también en la del club.
Hace un tiempo tuvo diferencias con el entrenador de Vélez, Miguel Angel Russo, y por eso muchos lo criticaron y creyeron que Mauro había perdido el rumbo. Pero el más joven de los Zárate salió adelante a fuerza de goles y madurez.
–¿Por qué te tildaron de rebelde?
–En un momento empecé a llevarme mal con el técnico y eso me jugó en contra. Fue duro porque no quería entrenar y me perjudicaba yo solo. Siempre fui rebelde, pero adentro de la cancha. Incluso, hubo una época en la que no estuve en el plantel. Creo que cada uno tuvo su parte de responsabilidad. Pero es algo que ya pasó.
–Sos de los jugadores del fútbol argentino que más patean al arco desde todas las distancias, ¿tus compañeros te alientan o se enojan por eso?
–Las dos cosas. Lo que me piden es que no haga una de más. Cuando paso al jugador, que no vuelva a enganchar. Pero siempre me animan para que le pegue al arco. Además, eso es parte de mi juego. Me siento con la confianza para encarar todo el tiempo. Trato de ser punzante y de ir para adelante porque así sacás la diferencia en el fútbol.
–¿A qué le atribuís este buen momento?
–Es el único campeonato en el que jugué todos los partidos. Y el anterior lo terminé jugando también. Eso era lo que pedía yo. Que me dieran minutos. Sabía que podía responder como lo estoy haciendo.
Zárate no gambetea la cuestión de una posible transferencia y no sabe cuánto tiempo le queda en Vélez. En el fútbol argentino todo cambia de un momento a otro y siempre es mejor tener las valijas a mano. La política del club de Liniers es no ceder sus jugadores a equipos locales. Por eso y por su gran nivel, su destino cercano es el exterior. Europa aparece en el horizonte de Mauro y él tiene una postura definida.
–¿Qué expectativas tenés para el año que viene?
–Si aparece una buena chance para irme, hablaré con mi hermano (Sergio) que es mi representante y con Raúl Gámez, el presidente del club. Y si no, me quedaré en Vélez tratando de hacer las cosas bien.
–¿Qué es una buena oferta?
–De Italia, Inglaterra o España. Son los torneos más lindos. Cualquier oferta de un club importante de esos países es para pensarla. A mí me gustan los tres. A veces dicen que el fútbol italiano es feo. Yo lo veo jugar a Kaká y me encanta. Del inglés me gusta el ritmo y la velocidad con la que se juega. Y el español es muy parecido al argentino, así que me adaptaría muy bien.
–¿Pensás en la Selección?
–Sí. Lo tomo con calma, pero me encantaría. Tener la chance de ser convocado sería muy lindo. Además, soy muy joven todavía y es importante que te nombren. Yo jugué en juveniles, pero la mayor es totalmente distinta, es otra cosa. Representás a tu país.

Expediente
>Nombre completo
Mauro Matías Zárate
>Fecha y lugar de nacimiento
18 de marzo de 1987, en Haedo, provincia de Buenos Aires.
>Trayectoria
Debutó en Vélez el 21 de mayo de 2004, con una derrota 1-2 ante Arsenal.
Integró las Selecciones Juveniles Sub 17 y Sub 20.
18 Goles
Son los que convirtió Mauro con la camiseta de Vélez (hasta el 7 de diciembre de 2006) en 59 partidos jugados en Primera.
Los Zárate, por Mauro
El menor de la familia opina sobre sus hermanos mayores. Del más grande, Sergio, que además es su representante, destaca: “Fue un jugadorazo. Abrió la puerta para los argentinos en Alemania. Tenía un freno que nunca vi”. De Ariel, que hoy juega en Tercera División de Argentina, afirma: “El Chino no es muy conocido acá. Pero jugó seis años en la Liga Española y eso no lo hace cualquiera”. Para Rolando también hay elogios. “Es el que más consejos me da porque juega en mi puesto. Salió campeón con Vélez y fue goleador. Entró en la historia del club”. Suelto y atrevido, como es dentro de la cancha, no le escapa a la autodefinición: “Soy un jugador que se tiene mucha confianza y siempre va para adelante”.
En la casa de Mauro Zárate se respira fútbol. Al entrar, lo primero que se ve es una vitrina repleta de trofeos y medallas. Todo conseguido por cada uno de los hermanos a lo largo de sus respectivas carreras. Mauro es el menor de la familia (Sergio ya se retiró; Ariel y Rolando juegan en Deportivo Morón y Tigres de México, respectivamente) y el único que todavía vive con sus padres. Por el momento no tiene planeado irse. “No me gusta”, aclara. El goleador de Vélez aparece relajado, más allá del desgarro que sufrió en la última fecha. Sin apuros. Algo poco habitual en los jugadores del fútbol argentino.
–¿Te podrías haber dedicado a otra cosa?
–No, para nada. No me imagino. Nunca en la vida se me cruzó nada más que ser jugador de fútbol.
–¿Y qué es lo mejor que te dio?
–Todo. Aunque también me sacó varios momentos de la infancia. El fútbol te da bienestar económico y hacés lo que te gusta. Yo disfruto del fútbol todo el tiempo. Voy a entrenar con ganas ¡Eso es ir trabajar para mí! El fútbol debe ser el único trabajo que se puede disfrutar así.
–¿Y hay algo que no te guste?
–La gente, que a veces es injusta. Cuando putean a un compañero, a un hermano, o a uno mismo. Eso es lo que no me gusta.
–¿Y qué te pasa cuando te insultan?
–Nunca identifiqué a nadie, pero los murmullos se escuchan siempre. Es muy raro, porque a veces te piden que la toques, otras que encares. Cuando la agarro cerca de la platea sur del Amalfitani, me gritan: “Encaralo vos, encaralo vos”. Y a mí me gusta mucho eso, aunque después, si la pierdo, me puteen.
–¿Cómo afectaron a Vélez las irregularidades del torneo?
–Nosotros las vivimos como espectadores neutros y no nos metimos. Se fueron jugadores importantes, pero pensábamos pelear el campeonato hasta el final y no se nos dio.
Con Mauro Zárate se puede hablar de fútbol, pero también de otras cosas. Reconoce que mira tenis y que también le tiran los autos. Tanto le gustan que se animó a correr un par de carreras y no descarta volver a hacerlo en el futuro. “Me gustaría poder armarme un coche”, asegura con una sonrisa. Pero se nota que el fútbol lo puede más que todo. Algo genético, sin dudas.
“Miro mucho fútbol, me encanta ver a los grandes jugadores. La táctica no la sigo tanto. Prefiero ver a Ronaldo tirando chiches. También a Cristiano Ronaldo y a Robinho. Aunque hay grandes delanteros que son muy tácticos como Van Nistelrooy, que tira mil diagonales por partido, o Shevchenko. Esos jugadores también hacen muchos goles y no tienen tanta fantasía como los otros. Cuando estoy concentrado vemos los partidos internacionales y los comentamos con mis compañeros. Sobre todo con Hernán Pellerano”.
–Tus goles tuvieron menos repercusión que los de otros jugadores. ¿Creés que serían más valorados en Boca o River?
–No sé. No me fijé en eso. Puede ser porque no peleamos el campeonato. Pero no podemos comparar a los dos grandes con Vélez, por la repercusión que tienen. Para mí es muy importante ser goleador. Significa entrar en la historia del fútbol argentino y también en la del club.
Hace un tiempo tuvo diferencias con el entrenador de Vélez, Miguel Angel Russo, y por eso muchos lo criticaron y creyeron que Mauro había perdido el rumbo. Pero el más joven de los Zárate salió adelante a fuerza de goles y madurez.
–¿Por qué te tildaron de rebelde?
–En un momento empecé a llevarme mal con el técnico y eso me jugó en contra. Fue duro porque no quería entrenar y me perjudicaba yo solo. Siempre fui rebelde, pero adentro de la cancha. Incluso, hubo una época en la que no estuve en el plantel. Creo que cada uno tuvo su parte de responsabilidad. Pero es algo que ya pasó.
–Sos de los jugadores del fútbol argentino que más patean al arco desde todas las distancias, ¿tus compañeros te alientan o se enojan por eso?
–Las dos cosas. Lo que me piden es que no haga una de más. Cuando paso al jugador, que no vuelva a enganchar. Pero siempre me animan para que le pegue al arco. Además, eso es parte de mi juego. Me siento con la confianza para encarar todo el tiempo. Trato de ser punzante y de ir para adelante porque así sacás la diferencia en el fútbol.
–¿A qué le atribuís este buen momento?
–Es el único campeonato en el que jugué todos los partidos. Y el anterior lo terminé jugando también. Eso era lo que pedía yo. Que me dieran minutos. Sabía que podía responder como lo estoy haciendo.
Zárate no gambetea la cuestión de una posible transferencia y no sabe cuánto tiempo le queda en Vélez. En el fútbol argentino todo cambia de un momento a otro y siempre es mejor tener las valijas a mano. La política del club de Liniers es no ceder sus jugadores a equipos locales. Por eso y por su gran nivel, su destino cercano es el exterior. Europa aparece en el horizonte de Mauro y él tiene una postura definida.
–¿Qué expectativas tenés para el año que viene?
–Si aparece una buena chance para irme, hablaré con mi hermano (Sergio) que es mi representante y con Raúl Gámez, el presidente del club. Y si no, me quedaré en Vélez tratando de hacer las cosas bien.
–¿Qué es una buena oferta?
–De Italia, Inglaterra o España. Son los torneos más lindos. Cualquier oferta de un club importante de esos países es para pensarla. A mí me gustan los tres. A veces dicen que el fútbol italiano es feo. Yo lo veo jugar a Kaká y me encanta. Del inglés me gusta el ritmo y la velocidad con la que se juega. Y el español es muy parecido al argentino, así que me adaptaría muy bien.
–¿Pensás en la Selección?
–Sí. Lo tomo con calma, pero me encantaría. Tener la chance de ser convocado sería muy lindo. Además, soy muy joven todavía y es importante que te nombren. Yo jugué en juveniles, pero la mayor es totalmente distinta, es otra cosa. Representás a tu país.
Expediente
>Nombre completo
Mauro Matías Zárate
>Fecha y lugar de nacimiento
18 de marzo de 1987, en Haedo, provincia de Buenos Aires.
>Trayectoria
Debutó en Vélez el 21 de mayo de 2004, con una derrota 1-2 ante Arsenal.
Integró las Selecciones Juveniles Sub 17 y Sub 20.
18 Goles
Son los que convirtió Mauro con la camiseta de Vélez (hasta el 7 de diciembre de 2006) en 59 partidos jugados en Primera.
Los Zárate, por Mauro
El menor de la familia opina sobre sus hermanos mayores. Del más grande, Sergio, que además es su representante, destaca: “Fue un jugadorazo. Abrió la puerta para los argentinos en Alemania. Tenía un freno que nunca vi”. De Ariel, que hoy juega en Tercera División de Argentina, afirma: “El Chino no es muy conocido acá. Pero jugó seis años en la Liga Española y eso no lo hace cualquiera”. Para Rolando también hay elogios. “Es el que más consejos me da porque juega en mi puesto. Salió campeón con Vélez y fue goleador. Entró en la historia del club”. Suelto y atrevido, como es dentro de la cancha, no le escapa a la autodefinición: “Soy un jugador que se tiene mucha confianza y siempre va para adelante”.
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Revista Fox Sports Fútbol
martes, 2 de septiembre de 2008
SE CORRIÓ OTRA EDICIÓN DEL TETRATLÓN CHAPELCO MOVISTAR
En una jornada que se presentó con intensas nevadas y lluvia se formaron en la línea de largada, en la cota 1700 del cerro, más de 400 corredores para participar de la vigésimo segunda edición del Tetra Chapelco. A las 10.30 del sábado 30 de agosto se dio el disparo de salida de lo que iba a ser una edición muy dura debido a las inclemencias del tiempo reinantes en la montaña y en el pueblo de San Martin de los Andes. La gran nevada puso a prueba el nivel de esquí de los participantes que debieron realizar ascensos y descensos por algunas de las pistas más rigurosas del cerro y algunos sectores de nieve honda donde había que ponerse los esquíes al hombro.
En la base, en el parque cerrado ubicado a un costado de la silla triple, se iniciaron los 40 kilómetros de mountain bike, que comprendieron tramos asfaltados por la ruta 234 y un importante recorrido por senderos y caminos de ripio y barro por las rutas 19, Arrayán y Circuito Arrayán Corto.
El parque cerrado ubicado en la playa del Lago Lacar fue el lugar de cambio de disciplina, en el que los competidores dejaron sus bicicletas e iniciaron el recorrido en kayak bajo una intensa lluvia, bordeando la costa sur del lago hasta la Bahía Lolen. El tramo total de ida y vuelta comprendió más de 10 kilómetros finalizando en el mismo parque cerrado, en la playa de la ciudad.
Desde ahí se recorrieron los 16 kilómetros de running por el cerro Curruhuinca, pasando por el mirador Bandurrias, y el paraje de Trompul. El retorno se realizó por el sendero más cerca de la costa norte del lago Lacar, hasta llegar a la calle Villegas de San Martín de los Andes, donde 4 horas y 39 minutos después de la largada, Ricardo Curruhuinca, de San Martín de los Andes, cruzó el arco de llegada final.
El Tetratlón de Chapelco es la más exigente competencia realizada en esta localidad y entrega más de $25.000 pesos en premios en efectivo y productos Columbia, Optitech, Giant y SDK.
Si bien casi toda la carrera estuvo liderada prácticamente por Hernan Taddeo, en los intrincados senderos del Bandurrias se estuvo peleando la posición con Ricardo Curruhuinca quien finalmente logró superarlo y completar toda la competencia en 4 horas 39 minutos 53 segundos mientras que Hernan Taddeo, de Buenos Aires, llegó 4 minutos 57 segundos después. En la tercera posición quedó Maximiliano Morales de General Roca con un tiempo de 4 horas 50 minutos 17 segundos, repitiendo el puesto obtenido en la edición anterior del Tetra de Chapelco.
Del cuarto al décimo lugar en la categoría general, cruzaron la meta, Sebastian de Ezcurra de San Martin de los Andes, Laly Gonzalez de Esquel, Emiliano Nicolás Pascheta de San Martín de los Andes, Facundo Romera de San Martin de los Andes, Nacho Pérez de Buenos Aires, Daniel Pincu de Chos Malal y en el décimo puesto Diego Costantini de San Martin de los Andes.
En la categoría por equipos el ganador fue MyG Kayak Thermoskin de Esquel con un tiempo de 5 horas 6 minutos 46 segundos. Mientras que en la categoría damas la ganadora fue Gabriela Castillo de Capital Federal con un tiempo de 5 horas 51 minutos 20 segundos.
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Aventura
jueves, 28 de agosto de 2008
DIRIGE LA BANDA
Los Quirquinchos es una comuna santafesina ubicada a 256 kilómetros de la capital provincial y tiene cerca de tres mil habitantes. Un lugar plácido donde la vida es apacible y todos se conocen. Es, además, el lugar en el mundo de Fernando Belluschi. El pueblo en el que nació y aprendió a patear. Lejos de su casa y de sus afectos, el volante de River añora algunas costumbres de su terruño.
–¿Qué es lo que más extrañás de Los Quirquinchos?
–Fundamentalmente, a mis amigos y a mi familia. Además, la tranquilidad de allá, acá no se consigue, por la cantidad de habitantes y por cómo se vive.
–¿A qué te referís?
–A eso de salir tranquilo por la calle, caminando o en bicicleta hasta la casa de un amigo. O ir a tomar mate a un campito. También jugar al fútbol, o un picadito en cualquier lado.
–¿Cuándo volvés, recuperás eso?
–Sí. También lo de juntarnos con los pibes, jugar un ratito a la pelota y después tomar una gaseosa debajo de los árboles. Ahora más tranquilo que antes, porque soy profesional. La verdad es que eso se extraña tanto como a la familia cuando está lejos.
–¿Cuándo te diste cuenta de que ibas a ser futbolista?
–Siempre quise ser jugador de fútbol. Con el correr del tiempo lo fui tomando cada vez más en serio. Y cuando me quedé en la pensión de Newell’s, me lo puse definitivamente en la cabeza. Acá estoy...
–¿Cuál es tu próximo sueño?
–Primero, lograr el campeonato con River. Y, después, que me llegue la posibilidad de jugar en la Selección Argentina.
–¿En qué plano está esa posibilidad? ¿Te llamó alguien del cuerpo técnico?
–Están la ilusión y las ganas, pero no me llamó nadie. Primero tengo que seguir demostrando, adentro de la cancha, que puedo estar. Pero mi ilusión siempre está.
Por su look, Fernando Belluschi puede ser confundido sin inconvenientes con un músico de rock. Por sus bermudas de jean, su gorrita y su collar de perlitas negras. Por su barba rubia, su bigote escaso y su sonrisa amplia. Pero, fundamentalmente, por su pelo. Esas rastas que le cuelgan desde la nuca le dan un aire de rockero. Son parte de su personalidad, y otra demostración de que no hay relación entre el largo del pelo y la habilidad. La música es, además, otra de las pasiones de Belluschi. Algo que alimenta al espíritu rebelde que exhibe dentro del campo de juego.
–¿Por dónde viene tu gusto musical?
–Me encanta escuchar música. Me gusta todo el rock nacional. Puedo nombrar a La Renga, Los Piojos, Callejeros y la Bersuit entre mis favoritos. Escucho bastante, es algo que disfruto mucho. También me gustan los recitales. Con Guillermo Marino y Luciano Vella tengo muy buena onda, y fuimos a varios en Rosario.
–¿Te gustaría ser músico?
–No podría, porque no estoy hecho para eso, pero a veces me pongo a tocar un poco la armónica para divertirme.
–¿En las concentraciones?
–No, en mi casa. Cuando escucho alguna canción, trato de acompañarla con la armónica. Pero la verdad es que soy bastante malo, jajaja...
–¿Zapaste con algún compañero?
–Cuando estaba en Newell´s, lo hacíamos con el Memo Borghello, que toca la guitarra, y con otros compañeros. Yo acompañaba con la armónica. Siempre, rock nacional. Pero cuando nos separamos fue distinto, y acá en Buenos Aires no soy de tocar.
–¿Preferís el PlayStation o mirar fútbol?
–Un poco de cada cosa. Hay horarios para mirar fútbol y, cuando me quiero relajar un poco, me pongo a jugar un rato para divertirme. Pero es muy bueno ver fútbol y creo que mirando se aprende mucho.
–¿Te gusta la táctica?
–Prefiero observar a los jugadores. Me gusta ver a los que ocupan mi posición y aprovechar para corregir algunos errores que tengo.
Fernando Belluschi dio sus primeros pasos en Atlético Federación, el club de su pueblo. Pudo haber jugado en Boca, pero decidió hacerlo en River. Incluso se llegó a probar en el club de la Ribera cuando era más chico por una posibilidad que le consiguió un amigo del padre, pero aquella vez tampoco se quiso quedar.
–¿Por qué elegiste a River?
–Los dirigentes hicieron un gran esfuerzo y me gustó la idea de venir. El fútbol que se juega acá está más relacionado con mi juego. Y creo que no me equivoqué.
–¿Cambió algo después de la victoria contra Boca?
–Tenemos un poco más de confianza. La teníamos antes también, pero necesitábamos probarnos y ese partido fue la gran prueba de que podemos pelear el campeonato. Eso es lo que queremos y, si hacemos encuentros como ése, tenemos posibilidades de ganarlo.
–¿Qué diferencias y similitudes hay entre un Newell’s-Central y un River-Boca?
–Son parecidos a nivel pasión y en cómo se viven dentro y fuera de la cancha. Pero, como Rosario es más chico, la gente lo siente de otra manera. Acá, al ser tan grande la ciudad, es distinto, porque los hinchas están más repartidos. Yo, adentro de la cancha, siento lo mismo y dejo la vida como siempre.
Su carisma lo convierte en un personaje simpático, capaz de poner a su favor una situación negativa. En 2004, jugando para Newell’s, Belluschi le hizo un gol a Racing con el botín roto. La historia se hizo pública e incluso llegó a posar para un diario mostrando el calzado. Y a la gente de la pipa no le gustó nada la situación. Sin embargo, el final de la historia fue feliz, porque después de eso el jugador firmó un importante contrato con esa misma empresa y, hoy, luce botines de última generación.
Sin llegar a la categoría de ídolo, en Rosario es muy querido. No sólo por el campeonato que ganó con la camiseta leprosa, sino porque, además, aportó goles decisivos en ese torneo. En la ciudad todavía se recuerda a ese plantel que viajaba a las concentraciones –en Ricardone– en dos combis distintas. En una iban los cumbieros, entre los que estaban el Burrito Ortega y Julián Maidana. Y en la otra, los rockeros, encabezados por Belluschi y Luciano Vella, quien hoy juega en España. Cuentan en Rosario que Belluschi estuvo a punto de probarse en Central, pero no se presentó. Desistió por un accidente doméstico que sufrió su abuela un día antes. A Newell’s fue con varios amigos de su pueblo y, como fue el único que mostró condiciones, tuvieron que convencerlo para que se quedara, pero sólo un poco: él ya tenía en su corazón el sueño de jugar. El resto de la historia es harto conocida.
Es una pieza imprescindible de River y está en los planes de varios clubes europeos, dispuestos a desembolsar millones por su talento. El cuerpo técnico de la Selección lo conoce y lo tiene en cuenta para la próxima convocatoria, pero él trata de ubicarse nada más que en el presente.
–¿Quiénes son las personas que te aconsejan en este momento?
–Mi viejo y mi representante. Ellos quieren lo mejor para mí. Y también mi novia. Todavía hay tiempo para pensar en eso. Ahora, sólo tengo la cabeza en River.
Expediente
>Nombre completo
Fernando Daniel Belluschi
>Fecha y lugar de nacimiento
10 de septiembre de 1983, en Los Quirquinchos, provincia de Santa Fe.
>Hitos en su carrera
*Debutó en Newell’s Old Boys el 8 de septiembre de 2002, ante Nueva Chicago (2–1).
*Salió campeón del Apertura 2004 con Newell’s. Con la Selección Sub 20 fue campeón Sudamericano 2003. Jugó 45’ en la Mayor ante México (9/3/05).
"Es un tipo muy divertido" Por Luciano Vella, ex Ñewell’s, hoy en Cádiz.
Con Fernando íbamos a ver a cualquier grupo de rock que pasara por Rosario. A él le gustaba tocar la armónica y lo hacía más o menos. ¡Tenía una moral! Guille Marino, Seba Domínguez e Iván Borghello se ponían a tocar la guitarra y él los acompañaba. Hacían temas de Los Piojos y de Los Redondos. Algo salía. Yo estaba para escuchar, porque soy muy malo. Al Pelado lo conozco desde la Cuarta de Newell´s, cuando nos hicimos amigos. Tengo una gran relación y hablamos seguido. Es un tipo muy divertido y extraño mucho las cargadas y las risas en el vestuario. También los asados. En cuanto a lo futbolístico, Fernando es un crack. Cuando jugaba en Newell’s, ya estaba para la Selección.
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martes, 12 de agosto de 2008
MIO CARO FRATELLO...
Los hermanos Esteban y Nicolás Cambiasso por estos días comparten algo más que la sangre. Es que ambos acaban de ser campeones la temporada pasada. Aunque con diferentes realidades. Esteban con el Inter y Nicolás con All Boys, equipo con el que ascendió a la segunda división del fútbol argentino. Mientras que “Cuchu” juega en uno de los clubes más importantes del mundo, Nicolás ataja en el ascenso argentino, un ambiente que sufre muchas dificultades y en dónde la infraestructura y las comodidades a veces no son las adecuadas para el desarrollo del fútbol profesional.
-¿Cómo vivieron sus consagraciones?
- Esteban Cambiasso-Tenía la plena seguridad de que el campeonato iba a ser nuestro. Aunque este final sirvió también para que la gente se diera cuenta de que no era fácil. Estos dos últimos campeonatos se daba por descontado que los teníamos que ganar. Y el fútbol hoy está muy parejo, nadie te regala nada y se sabía que iba a tener una mayor dificultad. Cuando nos tocó afrontar el último partido nosotros estábamos convencidos de qué íbamos a ganar. Hubo una hora en que las cuentas no nos daban, porque era campeón la Roma. Por ahí se siente, al decir que el Inter lo ganó en la última fecha, que nosotros hubiéramos estado atrás. En realidad el Inter lo ganó durante todo el campeonato, estando arriba por más de treinta fechas. Creo que en la sexta agarramos la punta y no la dejamos nunca.
Nicolás Cambiasso- En mi caso fue un poco impensado. En un campeonato de 42 fechas logramos sacar una ventaja de 15 puntos. No es usual pero afortunadamente se nos dio. Soy hincha del club y es el equipo del barrio. Hace quince años viví un ascenso similar a este como hincha y hoy lo vivo como jugador. No se si hubiese jugado en la tercera categoría del fútbol argentino sino hubiera sido en All Boys.
-¿Vos también sos hincha de All Boys, Esteban?
Esteban Cambiasso- No hincha, no. El campeonato del que habla Nico, fue en el año 93 y estuve sólo en algunos partidos. Tenía doce o trece años y sólo iba si jugaba de local. Es el equipo del barrio y fui el día que el equipo salió campeón. Nico fue a todos lados.
Los Cambiasso llevan al deporte en los genes, como si esa pasión se heredara. Carlos, su padre, y Tita, su madre, les inculcaron desde que nacieron el amor por el deporte. Carlos siempre fue un amante del básquet y de hecho jugó en el club del barrio, Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque (GEVP). Tita, en cambio, era fanática del cestoball. Así fue como Federico, el más grande de los hermanos, Nicolás y Esteban se criaron cerca de una pelota. Cuando Esteban tenía tres años y Nicolás cinco, sus padres los anotaron en una escuela de básquet de GEVP, deporte que ya practicaba también Federico. Con el tiempo la pasión de Esteban y Nicolás por el básquet fue aumentando. “Mi papá nos llevaba a ver los partidos del primer equipo, y en los intervalos nos metíamos con Nico a tirar al aro. Eso me fascinaba porque yo miraba las tribunas y me imaginaba jugando con un estadio repleto de gente”, recuerda Esteban, que practicó básquet durante siete años, es decir, entre los cuatro y los once, cuando decidió apostar definitivamente al fútbol porque practicar las dos actividades era agotador. A Nicolás le pasaba lo mismo, pero como ya se destacaba en el arco, su entrenador le pidió que hiciera el esfuerzo de practicar los dos deportes porque el básquet lo ayudaba a controlar mejor el balón con las manos. En aquel tiempo también nació el apodo con el que se lo conoce al jugador del Inter. “Yo era chiquito, muy flaco y rubio como un personaje de TV que se llamaba Cuchuflito. Entonces, en GEVP me pusieron ese sobrenombre que con el tiempo se transformaría en el actual Cuchu”, completa Esteban.
-¿Cómo fue la experiencia en Europa de los dos juntos en Madrid?
Nicolás Cambiasso-Fueron dos años. Primero fuimos con un amigo y después nos quedamos solos, aunque nuestra familia nos visitaba continuamente. Pero en el día a día estábamos solos. La experiencia fue enriquecedora desde todo punto vista: profesional y personal. Si hoy le tuviera que sugerir que hacer a dos chicos de 16 y 18 años, como teníamos nosotros, que tienen esta posibilidad, les diría que vayan sin pensarlo porque no se van a arrepentir como nos sucedió a nosotros.
-¿Cómo fue la separación, cuando les tocó pasar a equipos diferentes?
Esteban Cambiasso-Se da cuando nos volvemos para Argentina. Yo paso a Independiente y él a El Porvenir, en la segunda división. Cada uno siguió haciendo su carrera y lo tomamos con naturalidad, sabiendo que es algo normal. Es utópico pensar que uno va a estar con un compañero toda la vida cambiando de club.
-¿Cómo ves tu futuro?
Esteban Cambiasso-Mi contrato con el Inter es hasta el 2010 y mi idea es cumplirlo. Después ya sabemos lo variable que es el fútbol. Pero lo dije muchas veces: me siento muy cómodo, estoy muy bien en el Inter y por suerte las cosas andan bien, aunque se que tampoco se pueden hacer muchos planes a futuro en el fútbol. Hay que vivir el día a día. Además, creo que en el club están contentos conmigo. O sea que está todo muy bien, pero el futuro nunca se sabe. Puede ser que en el club no estén más contentos conmigo, ja. Que es más probable a que yo no esté conforme con el club, en donde la verdad estoy muy bien.
-¿Cómo te sentís con lo que dijo el presidente Massimo Moratti sobre que sos el futuro capitán del Inter.?
Esteban Cambiasso- Lo tomo con mucho orgullo. Pero no hay que hacer futurología. “Pupi” Zanetti está muy bien como capitán del equipo y ojalá que siga por mucho tiempo.
-¿Tuviste la sensación de que Roberto Mancini podía irse?
Esteban Cambiasso-No tiene importancia a esta altura si yo tenía la sensación o no de que se iba. Hay que asumir la realidad y punto.
¿Qué te dejó Mancini como entrenador?
Esteban Cambiasso-Muchísimo. Es difícil enumerar puntualmente qué, pero he pasado muy buenos años con él y tuve una excelente relación, tanto en lo personal como en lo profesional.
-¿Qué opinión tenés de Mourinho?
Esteban Cambiasso-No lo conozco y se lo mismo que saben todos. Tiene una gran experiencia y espero que nos sea útil.
-¿Puede aportar su conocimiento para la Champions?
Esteban Cambiasso-Él ha tenido buenos resultados pero la Champions es una de las competiciones que hay que afrontar y no depende todo de eso pero ojalá podamos conseguir buenos resultados con él.
-¿Y en lo deportivo qué objetivos tenés?
Esteban Cambiasso- Uno nunca se cansa de ganar. Los objetivos se renuevan constantemente y ganar es lo más lindo. Es sentir que se llegó al objetivo y que todo el trabaja tuvo su fruto. Uno es tratar de seguir estando en la Selección. Va pasando el tiempo y el Mundial se acerca cada vez más. Ese es el gran objetivo.
Esteban y Nicolás, junto con el mayor de los hermanos, Federico también tienen una empresa de indumentaria deportiva creada hace siete años llamada Balompié que le provee indumentaria al Club Parque dónde empezaron con el fútbol y a Bahiense del Norte, el equipo dónde comenzó a jugar al básquet Emanuel Ginóbili. Y el sueño de jugar juntos una vez más es una posibilidad abierta en la vida de ambos: “No, no lo hablamos pero nos gustaría”, confiesa Cuchu con una sonrisa.
Nicolás Cambiasso- Yo creo que él sufriría mucho si jugáramos juntos porque los familiares de los arqueros sufren más que los de otros jugadores. El que te ve jugar quiere que no te lleguen nunca al arco. No quieren que toques la pelota. Sería lindo jugar juntos pero creo que sufriría mucho más el que yo.
-¿Vos que pensás?
Esteban Cambiasso- Estoy de acuerdo con Nicolás. Cuando estuvimos juntos, tanto en los partidos como en los entrenamientos, la sensación la tuve. Uno está siempre pendiente de los movimientos propios pero siempre mira de reojo lo que está pasando con el otro. Cuando iba a verlo sufría bastante. Ver a un arquero que es tu familiar es difícil porque su equipo va ganando tres a cero y no estás tranquilo. Un delantero hizo dos goles y por más que después erré otros dos se terminó el partido para él. El volante difícil que haga algo muy mal para llamar la atención. Pero el arquero se equivoca y queda muy expuesto. No se termina nunca el partido para él. Puede atajar un penal pero después en un corner se le escapa la pelota entre las piernas y hace un papelón. Aunque si hablás con mi mamá ella te va a decir que mira más tranquila un partido de Nicolás que un partido mío por el tema del contacto físico. Yo estoy más expuesto a los choques y los golpes que él. Ella no lo mira tanto por el lado futbolístico sino por el lado físico, con la mirada de madre, y lo único que le interesa es que no nos lesionemos.
Esteban Matías Cambiasso Deleau
Fecha de Nacimiento: 18 de agosto de 1980
Trayectoria: Real Madrid Castilla (España – 2da División) 1996-1998, Club Atlético Independiente 1998-2001 (Argentina), Club Atlético River Plate (Argentina) 2001-2002, Real Madrid 2002-2004 (España), Internazionale de Milano (Italia) 2004-actualidad
Títulos: Clausura 2002 (River), Liga Española 2002/03, Supercopa de Europa 2002, Copa Intercontinental 2002 y Supercopa de España 2003 (Real Madrid); Copa Italia 2004/05, Supercopa de Italia 2005, Copa Italia 2005/06, Scudetto 2005/06, Supercopa de Italia 2006, Scudetto 2006/07, Scudetto 2007/08 (Inter)
Con la selección Argentina: Sudamericano Sub20 1997 (Chile), Mundial Sub20 1997 (Malasia), Sudamericano Sub20 1999 (Argentina)
Nicolás Carlos Cambiasso Deleau
Fecha de Nacimiento: 2 de marzo de 1978
Trayectoria: Real Madrid Castilla (2da División - España) 1995-1999
El Porvenir (Nacional B - Argentina) 1999-2002
Defensores de Belgrano (Nacional B - Argentina) 2002-2003
Olimpo de Bahía Blanca (Primera División - Argentina) 2003-2006
All Boys (Primera B - Argentina) desde 2007
Título: Campeón 2007/08 de la Primera B Metropolitana con All Boys
Versión publicada en italiano*
Quest'estate i fratelli Cambiasso hanno condiviso le feste. Esteban per lo scudetto con l´Inter e Nicolás, portiere dell'All Boys, per la promozione dalla 3a alla 2a serie argentina. L´interista, a Milano dal 2004, arrivato a costo zero dal Real Madrid, all'avvio della nuova stagione riparte da dove aveva lasciato: «Ho sempre avuto la certezza che l'ultimo campionato sarebbe stato nostro. Benché un finale così combattuto sia servito a far capire alla gente che non era facile né scontato vincerlo. Nel calcio di oggi non ci sono più grandi differenze, nessuno regala nulla e noi sapevamo che sarebbe stato píù difficile confermarsi. Ma all'ultimo match, a Parma, eravamo convinti che ce l'avremmo fatta. Sì, c'è stata quasi un'ora nella quale il titolo era andato a Roma, e lì a mezz'ora dalla fine del torneo è venuta fuori l'Inter, s'è visto quanto ci tenessimo a vincere. Ma lo scudetto l'abbiamo conquístato in un lungo anno, siamo stati in testa per quasi tutto il campionato». Per Cambiasso senior (Nicolás è maggiore di 2 anni), il torneo di Primera B Metropolitana è stato più facile: «In un campionato di 42 squadre abbiamo chiuso con un vantaggio di 15 punti sulla seconda. Io sono sempre stato tifoso dell'All Boys, squadra dove ha iniziato gente come Redondo, Tévez, Gago e Riquelme, È il club del nostro quartiere. Mi ricordo di un'altra promozione, 15 anni fa, ero solo un tifoso, andavo anche in trasferta. Ma dal campo è meglio: non so se avrei mai giocato in 3a serie se non fosse stato per il mio club del cuore». «Io invece», interviene Esteban, «di quel torneo del '93 vidi solo i match casalinghi, avevo 12 anni. Ma anch'io ricordo la festa per la promozione». I Cambiasso hanno lo sport nei geni. Papà Carlos giocava a basket nel club del barrio, il Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque (Gevp), zona residenziale a Ovest di Buenos Aires; mamma Tita praticava il cestoball, una specie di basket 6 contro 6, con una palla che non va palleggiata ma solo passata al volo e lanciata nel cesto. E il fratello maggiore Federico è cresciuto su un campetto di calcio. Quando Esteban aveva 3 anni e Nicolás 5, il papá li iscrísse alla scuola basket del Gevp. La passione per la palla a spicchi è cresciuta col tempo. Racconta l'interista: «I miei ci portavano a vedere le partite della prima squadra e nell'intervallo io e Nico provavamo a far canestro. Mi affascinavano le tribune piene di gente, e mi immaginavo a giocare in uno stadio...». Esteban ha giocato a basket fino a 11 anni, quando scelse solo il calcio. Nico invece continuò con entrambe le discipline perché il tecnico del calcio gli aveva consigliato di non abbandonare il basket in quanto, da portiere, lo avrebbe aiutato nel controllo-palla. Allora è nato il soprannome del centrocampista interista, el Cuchu: «Ero piccolo, molto magro e biondissimo, come un personaggio tv che si chiamava Cuchuflito. E divenni Cuchu». La prima esperienza calcistica da grandi i due Cambiasso l'hanno fatta però a Madrid: al Real B, il Castilla, dal '96 al '98. «All'inizio andammo con un amico, ma presto restammo da soli», ricorda Nico, «anche se i nostri genitori venivano spesso in Spagna. Io avevo 18 anni, Esteban 16. Un'esperienza che ci ha arricchito tanto, da tutti i punti di vista. E la consiglierei oggi ai ragazzi di quella età, non se ne pentirebbero». «Ma sapevamo che prima a avremmo dovuto dividerci», dice l'interista. «Questo accadde quando tornammo in Argentina: io all´Independiente, Nico al Porvenir [serie B, ndr] e di lì strade si separarono. Sarebbe stata utopia restare sempre assieme». Ora Esteban ha un contratto con l'Inter fino al 2010: «Il mio obiettivo è rispettarlo, poi vedremo. A Milano mi trovo a mio agio e le cose vanno bene. Anche se so che i programmi nel calcio hanno vita breve... Comunque credo che nel club siano contenti di me». II presidente Massimo Moratti, lodandolo, a marzo ha detto che il Cuchu sarà il futuro capitano nerazzurro, «l'affare migliore della mia gestione», l´ha definito. Esteban replica: «Sono molto orgoglioso di queste parole. Ma non mi occupo di futurologia. Zanetti è valido come capitano e mi auguro che continui con noi a lungo». Poi parla degli allenatori: «Devo dire che Mancini mi ha dato moltissimo, e difficile elencare i suoi meriti, con lui ho trascorso dei bellissimi anni, ho avuto ottimi rapporti personali e professionali. Ora c'è Mourinho, ma io non lo conosco se non per quello che di lui sanno tutti. Ha una grande esperienza e spero che ci sia utile. Lui ha ottenuto buoni risultati in Champions, ne ha vinta una, ma quella e solo una delle competizioni che dovremo affrontare, e non dipende tutto solo dall'Europa. Magari si riuscisse a vincere anche con lui. Perché non ci si stanca mai, è troppo bello. Vuol dire aver raggiunto l'obiettivo di un lavoro, che il tuo sforzo ha avuto frutti. Poi vorrei continuare in nazionale. Si stanno già giocando le qualificazioni per Sud Africa 2010 e il Mondiale è il mió grande obiettivo». L´altro è un sogno: tornare a giocare insieme. «Eh sì, ci piacerebbe», confessa il Cuchu. «Anche se da piccoli, quando giocavamo nella stessa squadra, mi distraevo osservando Nico. Perché avere un portiere per fratello è una sofferenza: la squadra può vincere anche 3-0 ma se fa una stupidaggine se lo ricordano tutti. Mia madre invece era contenta: per lei un portiere, non avendo contrasti non si fa mai male...». A Baires se non altro i Cambiasso fanno squadra negli affari. Col fratello Federico 7 anni fa hanno creato un'azienda di abbigliamento sportivo, Balompié (calcio), che fornisce le divise al Club Parque, la loro prima squadra di calcio, e alla Bahiense del Norte, team dove mosse i primi passi la stella del basket Manu Ginobili e dove è dirigente Jorge, padre del cestista. Fra famiglie di campioni ci si capisce facilmente.
*Por un error en la traducción se consigna que Redondo, Tévez, Gago y Riquelme surgieron en All Boys, cuando en realidad debe decir en el Club Parque.
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viernes, 18 de julio de 2008
DESAFÍO COLUMBIA CATARATAS

Con la participación de más de 100 corredores se llevó a cabo este fin de semana, 12 y 13 de julio, el Desafío Columbia Cataratas. Fueron dos días de cross country, remo y bicicleta, en uno de los escenarios naturales más hermosos del mundo: las Cataratas del Iguazú.
La carrera se desarrolló dentro del Parque Nacional Iguazú, lugar que combina las extraordinarias Cataratas, con la exuberante selva misionera, lo que ha convertido el paisaje en uno de los lugares de mayor atracción turística del planeta.
Columbia ya ha auspiciado los Desafíos Ballenas en Península de Valdés 2005 y 2006 y el Desafío Talampaya en 2007. Para este año eligió este imponente escenario.
La carrera, de aproximadamente 80 kilómetros por día, se realizó en equipos de tres integrantes o de manera individual. Se inició con un cross country en los tupidos senderos que atraviesan el parque. Luego, con sus canoas (los equipos) y kayaks (categoría individual) los participantes remaron el impresionante Río Iguazú, límite con las Repúblicas de Paraguay y Brasil. Pedalearon los bellísimos caminos de la región, caracterizados por su tonalidad rojiza intensa y, como corolario de esta extraordinaria competencia, pudieron admirar la imponencia de la “Garganta del Diablo”.
En la categoría general en equipos los ganadores resultaron, Marcos Ramírez, Jorge Ferreira y Esteban Oliver con un tiempo final de 7h:58m:47s; y en la categoría general individual, en caballeros, el podio quedó en manos de Damián Lias quien completó el recorrido en 7h:42m:20s. Entre las damas la ganadora fue Gabriela Castillo con un tiempo final de 8h:17m:52s. El Sheraton Hotel & Resort Iguazú, ubicado en el Parque Nacional con vistas a los sitios más lindos del lugar, fue el epicentro de la competencia. Allí se acreditaron, participaron de la reunión previa y en sus hermosos parques tuvieron inicio y fin ambas etapas de la competencia.
lunes, 30 de junio de 2008
DEMOLEDOR DE MEXICANOS: MANNY PACQUIAO SUMA OTRO TÍTULO DEL MUNDO

Aunque no le guste que lo llamen "El Matador de Mexicanos", al filipino Manny Pacquiao no le va a quedar otra que aceptarlo. Es que "Pacman" volvió a demostrar su potencia frente a David Díaz, nacido y criado en Chicago pero mexicano de sangre. Pacquiao noqueó a Díaz en el noveno round y conquistó el cinturón ligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Se trata del cuarto título mundial en cuatro categorías diferentes: mosca, supergallo y superpluma, algo inédito para un asiático. Además, mejoró su record a 47 triunfos, con 35 nocauts, tres derrotas y dos empates. Logros que lo ubican como el mejor libra por libra del momento, tras el retiro de Floyd Mayweather.


En el cuarto round sufrió un corte en la ceja derecha debido al gran castigo que le dió Pacquiao. La gran hemorragia que tuvo, obligó al referí a detener la pelea para una revisión médica. Díaz terminó con una gran hematoma en el pómulo izquierdo. El combate fue en el Mandalay Bay de Las Vegas y el filipino, que lo llenó de golpes de entrada, lo derribó definitivamente a los dos minutos y veinticuatro segundos del noveno asalto después de una gancho de izquierda a la quijada de Díaz quién perdió el fajín en la segunda exposición y quedó con 34 victorias, con 17 antes del límite, dos derrotas y un empate.


Fotos: Naoki Fukuda
miércoles, 25 de junio de 2008
ATTENTI A QUESTI DUE: NÉSTOR SENSINI Y DIEGO SIMEONE
ENTREVISTA PUBLICADA EN LA REVISTA SPORTWEEK EL 17 MAYO DE 2008Sportweek: -¿Qué te pareció el fútbol argentino después de tantos años en Italia?
Roberto Sensini: -Pobre no es. Tengo la misma sensación que tenía viéndolo desde afuera. En Argentina, como en gran parte del mundo, el resultado es muy importante. Eso quita un poco de espectáculo. Esa presión que se genera durante toda la semana por ganar hace que por momentos no se juegue bien. Se corre muchísimo. El desgaste físico que hacen los jugadores es enorme. Esas son las sensaciones que tenía desde afuera y que ahora estoy verificando. Es un fútbol muy parejo. Se puede perder con el último y ganarle al primero. Pero haciendo las cosas medianamente bien se puede llegar a pelear por el título.
Diego Simeone: -El fútbol argentino es muy técnico, tiene mucha conducción y mucha vorágine. Pero muy poco juego. Se corre mucho con la pelota. Parece que el ritmo es más rápido que en Europa, pero en realidad, se juega menos y se corre más. Creo que esas son las características más salientes.
Sportweek: -¿Fue difícil pasar de jugador a entrenador?
Roberto Sensini: -Simple no fue porque era una situación bastante anormal. Con mis compañeros, de los cuáles pasé a ser técnico en pocas horas, tenía un compromiso dentro del vestuario. Era difícil poder ejercer o cumplir al cien por cien la parte de técnico. No fue simple. Creo que un poco me dejé llevar por el momento que estaba pasando en el Udinese. Por las ganas de ayudar al club, a mis propios compañeros que después fueron mis jugadores. Me dejé llevar por eso. No la tomo como una experiencia negativa pero tal vez en ese momento no estaba preparado.
Diego Simeone: -La verdad que no fue difícil para mí. De hecho me encantó. Entendí al otro día de dejar de jugar que ya no era futbolista y que de ahí en adelante sería entrenador. Psicológicamente no fue para nada complicado porque sigo viviendo de la misma manera que cuando era jugador pero ahora soy entrenador. Cuando decidí retirarme, el duelo me duró media hora, debajo de la ducha. Después ya estaba con la cabeza en el desafío de ser entrenador.
Sportweek: -¿El hecho de haber jugado en el puesto que jugaste influye en la estrategia que utilizás en un equipo dentro de un campo de juego? ¿Qué sistema táctico preferís?
Roberto Sensini: -Que haya sido defensor no quiere decir que piense en defenderme y después ver si viene el gol. Todo lo contrario. Mi idea es tratar de que a cada jugador que ponga en un puesto se sienta cómodo y pueda rendir al cien por cien. Es normal después tener un dibujo táctico. Con Estudiantes jugamos con cuatro defensores o con tres. Pero eso lo puedo hacer porque están muy bien mis jugadores. Adelante, la idea es mantener tres atacantes que a veces no es simple por una cuestión de equilibrio.
Diego Simeone: -Quizás por el hecho de haber jugado tantos años en la mitad de la cancha tenga más lectura de lo que pasa atrás o a adelante. Y por eso se pueden ver mejor algunas situaciones. Pero eso no quiere decir que las vea bien o mal. Las veo distinto. No hay un táctica en particular para mí. Hay jugadores con diferentes características y como entrenadores nos tenemos que adaptar a lo que mejor tenemos dentro del plantel. Me gusta ser ofensivo, pero la mejor forma de atacar es ser ordenado. Primero la seguridad, es decir, defenderse.
Sportweek: -¿Qué rescataste tácticamente en Italia? ¿De qué entrenador aprendiste más?
Roberto Sensini: -Lo que aprendí en la parte táctica, después de tantos años en Italia es como se trabaja ya que es dónde hice gran parte de mi carrera como jugador. Como técnico valoro a todos los que tuve. Empecé con Bruno Mazzia, tuve a Franco Scoglio, a Azeglio Vicini, a Albertino Bigon. Estoy hablando del Udinese. Después pasé a Parma dónde tuve a Nevio Scala, después llegó Carlo Ancelotti. También a Sven Göran Eriksson en Lazio. Tuve grandes técnicos y a cada uno de ellos traté de sacarles algo. Y hoy hay momentos en los que me sirve lo que ellos me han enseñado o cada cosa que ellos decían en ese momento. Pero copiar tampoco es bueno. Luciano Spaletti es aquel con el que comparto muchas de las cosas que hoy hace o que hacía como técnico en el Udinese. Uno trata de reflejarse en los técnicos que tuvo. Con Spaletti hablamos pero cada uno es celoso de las cosas que hace y se las queda para sí mismos. Cambiar ideas o tocar un tema puntual y profundizarlo, sí. Spaletti es el último que tuve y es con el que más charlé.
Diego Simeone: - En todos los lugares donde estuve aprendí. Pero a mí el fútbol italiano me marcó. Me gusta porque creo que son equipos que se ordenan muy bien y llegan a lugares importantes. Me siento identificado. A lo largo de mi carrera tuve entrenadores muy importantes y aprendí de todos. Algunos te marcan más que otros, pero yo tengo mi propia identidad. Roberto Mancini, Luigi Simoni y Sven Göran Eriksson son algunos de los que tuve. De distintas características pero importantes. Eso sí, no soy pedirle consejos a ninguno, tengo una identidad propia.
Sportweek: -¿Te ayudó haber jugado tantos años en Europa para ser entrenador?
Roberto Sensini: -Toda experiencia sirve. Como técnico me están sucediendo algunas cosas que ya viví como jugador. Perder un partido en el último minuto, por ejemplo. Creo que sirve como para estar preparado y poder buscarle un solución. Eso no quiere decir que porque uno estuvo jugando tanto tiempo en Italia o en la Selección Argentina va a ser mejor o peor técnico que otro. Pero hay muchas situaciones que uno ya las vivió por mucho tiempo y a veces es más fácil resolverlas.
Diego Simeone: -Es imposible tener historia sin recorrerla. Hay algunos entrenadores con mucha trayectoria que llegan a un equipo y les va mal. Y hay técnicos sin historia que salen campeones enseguida. Podés tener muchos años entrenando y no haber ganado nada. Yo trato de acordarme de qué es lo que me gustaba y de qué no para no equivocarme sabiendo que ciertas decisiones van a causar disconformidad. Ahí es cuando más apelo a mí experiencia como jugador.
Sportweek: -¿Hasta cuando tenés contrato en Estudiantes de La Plata?
Roberto Sensini: -Por un año. Hasta diciembre de 2008.
Diego Simeone: -Firmé contrato por un año, hasta diciembre de 2008.
Sportweek: -¿Y cuáles son los objetivos que se plantearon con el club?
Roberto Sensini: -En este momento tenemos dos objetivos importantes. Uno es la Copa Libertadores, que por la historia del club, es muy sentida. Ese es un objetivo importantísimo. Y después el campeonato porque creo que uno no tiene que pensar en un solo objetivo. Va a llegar un momento en el que no vamos a poder seguir en los dos. De acá a un tiempo se va a delinear el camino que vamos a seguir. El objetivo principal de este club es mantenerse siempre como protagonista en cualquier cosa que juegue.
Diego Simeone: -Mi objetivo es tratar de que River juegue bien y logre un identidad. No miro diferente la Copa Libertadores o el Campeonato. Acá en River hay que ganar siempre. También quiero crecer como entrenador. Voy intentar que la gente venga a la cancha y sepa a qué juega el equipo. Que se identifique. Aspiro a que haya una comunión entre el jugador y el hincha.
Sportweek: -¿Qué otros equipos creés que pueden ser protagonistas en la Copa y el Torneo local?
Roberto Sensini: -Boca. Lo pongo porque está siempre ahí arriba. Cualquier cosa que jueguen la quieren ganar. Y River Plate, que más allá del cambio de entrenador, con el “Cholo” Simeone que empezó hace poco, tiene un gran plantel y es uno de los que mejor se ha reforzado junto a Boca y a San Lorenzo. Son estos los equipos con los que uno tendrá que pelear. Después siempre aparece Lanús al que por momentos lo puede condicionar un poco la Copa Libertadores. Como a nosotros. Todos los equipos que están ahí arriba o que quieren pelear el campeonato y tienen la Copa están condicionados porque juegan cada tres o cuatro días y no presentan nunca el mejor equipo al cien por cien. Eso te condiciona. Independiente o Velez que no tienen que jugar la Copa pueden estar arriba en el campeonato también. Pero por nombre, por recambio y por historia, Boca es el equipo a vencer.
Diego Simeone: -Hay varios equipos. En el campeonato local Estudiantes de La Plata, San Lorenzo, Boca y Tigre creo que van a ser muy duros. Y en la Copa Libertadores creo que todos los equipos están en un nivel muy parejo y hay que pensar cada fase en su momento.

Sportweek: -¿Qué jugadores del fútbol argentino te sorprendieron?
Roberto Sensini: -Pablo Piatti, de mi equipo, es uno. Es un jugador habilidoso y rápido. Por su corta edad, 18 años, tiene una madurez increíble. Es un chico que tiene un gran futuro. Después Juan Román Riquelme y Juan Sebastián Verón. Andrés D´Alessandro todavía no apareció pero es un jugador importante. Estoy hablando de jugadores que ya conocía y hoy que los tengo que enfrentar o entrenar puedo confirmar que son los mejores de estos momentos. En Argentina, además, hay un nivel de arqueros muy alto. Eso es para destacar. Agustín Orión, Mariano Andujar, Juan Pablo Carrizo, Mauricio Caranta, entre otros. Son arqueros de alto nivel. Argentina ha mejorado muchísimo en la calidad de arqueros que tiene. Hay cuatro o cinco muy pero muy buenos.
Diego Simeone: -De River, Matías Abelairas que es volante por izquierda. Y también Diego Valeri de Lanús. Son futbolistas que leen muy buen el juego y que ocupen posiciones importantes por como se juega acá y en Europa. Son dos grandes jugadores que pueden dar mucho más todavía.
Sportweek: -¿Cómo es el nivel del torneo argentino?
Roberto Sensini: -El gran problema de la mayoría de los clubes argentinos es que cada seis meses hay mucho recambio por una cuestión económica. Un chico de 18 o 19 años juega cuatro meses y ya lo vendieron. Después están los muchachos que vuelven del exterior luego de mucho tiempo y están identificados con un club como Verón con Estudiantes. Eso es bueno. También están viniendo muchos extranjeros como uruguayos y paraguayos. Cosa que se dio en los últimos cuatro o cinco años porque antes no pasaba. Aparece la figura pero a los seis meses no está más. El caso de Sergio Agüero, Ever Banega o Maxi Moralez que se fue y volvió. No lo puedo comparar con el campeonato italiano o el español que seguramente si tenés un equipo que está dando el setenta por ciento, tratás mejorarlo para que llegue al noventa. Acá se trata de sobrevivir en algunos clubes y eso no ayuda a potenciar el campeonato. Pero es cierto que le dan la posibilidad a muchos chicos cosa que el campeonato italiano o algún campeonato europeo no te permite.
Diego Simeone: -Creo que el nivel del fútbol argentino es muy bueno. Si viene un equipo italiano, por ejemplo, a jugar frente a un equipo argentino se le va a complicar. Y si viene un jugador que es un fenómeno en Italia, también se le va a complicar. Porque no es fácil adaptarse a las características que tiene el campeonato argentino. En algunos lugares se juega más rápido, mientras que en Argentina, se corre más rápido, que no es lo mismo.
Sportweek: -¿Qué se puede hacer para mejorar esta situación? ¿Cómo está tu club?
Roberto Sensini: -Hay que hacer proyectos a largo plazo como los que hacen Lanús, Estudiantes, Vélez o Arsenal. Porque a los buenos jugadores, si querés seguir creciendo y peleando por cosas importantes hay que tenerlos. Después tendrás que vender uno para seguir cubriendo los gastos. Y tendrás que tener otro jugador abajo como para cubrir ese lugar. Después hay otra realidad en Argentina que es el descenso por promedios. Y traés algunos jugadores que complican la parte económica pero querés salvarte. Después las cosas no van bien y por ahí le quitaste la posibilidad de jugar a los chicos del club. Creo que está faltando un poco de organización y hacer proyectos a largo plazo. Hoy en el fútbol no es fácil pero los clubes que lo pueden hacer, lo tienen que hacer. Estoy convencido que en un club como Estudiantes de La Plata esa posibilidad está. Es un club que le da mucha importancia a las inferiores y hoy tenemos un promedio que nos permite trabajar con tranquilidad en ese sentido.
Diego Simeone: -Cada fútbol tiene su estilo. Ni el italiano es el mejor de todos, ni el argentino es el peor de todos o al revés. River es un club grande y acá siempre hay que ganar. Tengo un plantel con grandes jugadores y mi función como entrenador es armar un equipo. En eso estoy.
Sportweek: -¿Mantenés contacto permanente con los clubes por los que pasaste?
Roberto Sensini: -Sí. Con el Udinese y con el Parma. Con el Lazio un poco menos porque fueron cambiando cosas. En el Udinese con el presidente, con la gente, con los jugadores. Con la gente de Parma. A Tommaso Ghirardi lo fui a visitar y estuve charlando. En las dos ciudades, Parma y Udine, y con los dos clubes mantengo una amistad. Y con la gente que es lo más importante. Los sigo a ambos equipos. Soy hincha de los dos porque me dieron mucho y me encontré muy bien. Tengo una gran admiración por la gente. En todos los clubes que estuve que fueron tres, me trataron muy bien. En Parma y en Udine más porque estuve siete años y medio en una ciudad y ocho en otra. Me quedaron muchos amigos. Lo mismo en Roma, más allá de que fue un tiempo más corto.
Diego Simeone: -Mantengo una relación normal con la gente de todos los clubes por los que pasé. Siempre estoy en contacto preguntando y averiguando sobre los equipos en los que estuve. Si bien tengo un gran recuerdo de todos los equipos en los que estuve yo soy del Atlético de Madrid.
Sportweek: -¿Te quedó alguna deuda como jugador que quieras saldar ahora como entrenador?
Roberto Sensini: -Siempre hay cosas para mejorar y que se quieren obtener. No tuve la suerte de ganar una Copa de Campeones, pero no todos tienen la posibilidad. La jugué con la Lazio, el Parma y el Udinese. En la Lazio por ahí teníamos las chances o las ganas de llegar a la final pero no pudimos. Nos dejó afuera el Valencia. Con el Parma igual, pero sabíamos que éramos un club chico más allá de que teníamos grandes jugadores. Por ahí ese sueño queda pendiente. Pero estoy en Argentina y tengo la posibilidad de jugar la Libertadores que es un campeonato parecido a la Champions, más allá de las distancias. Vamos a tratar de llegar lo más lejos posible. Y si el objetivo es llegar a la final vamos a tratar de ponernos eso en la cabeza para llegar.
Diego Simeone: -Hubiera cambiado todos los partidos que jugué por los siete que hubieran significado una Copa del Mundo. Y quizá lo que no se me dio como jugador se me puede dar como entrenador.
Sportweek: -¿Qué sueños tenés como entrenador? ¿Volver a Italia, dirigir a la Selección Argentina?
Roberto Sensini: -El deseo es cumplir las expectativas que tiene hoy Estudiantes de La Plata. Ir mejorándome y hacer cosas importantes en el fútbol. Creo que tanto la carrera de jugador como la de técnico es la misma. Uno no se tiene que poner un límite. Tiene que tratar de ir mejorando día a día. De ser ambicioso, eso sí, porque es lo que te mueve a muchas cosas. Y sentirse seguro de lo que uno hace. Después hay circunstancias que te llevan a que en dos años estás dirigiendo el Milan o que pasan 20 años y por ahí no te dan la posibilidad. Hay que estar preparado para todo. Un entrenador sabe que depende de los resultados.
Diego Simeone: -Esto es paso a paso, no hay que adelantarse. Lo importante en este momento es hacer las cosas bien en River. Claro que me gustaría dirigir en Europa o a la Selección Argentina. Cuando era jugador sabía que la única manera de alcanzar los sueños era jugando bien. Como entrenador es lo mismo, haciendo las cosas bien y logrando objetivos.
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jueves, 12 de junio de 2008
EL ESCENARIO VACÍO
“GANARLE A DIOS LA ÚLTIMA PARTIDA”. ASÍ DEFINÍA EN UNA DE SUS POESÍAS EL TETRAPLÉJICO RAMÓN SANPEDRO (¿TE ACORDÁS DE LA PELÍCULA MAR ADENTRO?), SUS DESEOS DE MORIR LO MÁS PRONTO POSIBLE. NO QUERÍAMOS SILENCIAR EL TEMA DEL FÚTBOL Y SUS HISTORIAS DE SUICIDIOS, ALGUNAS MAL RELACIONADAS RECIENTEMENTE CUANDO SE CONOCIÓ EL HECHO QUE VINCULÓ A LOS HERMANOS LUX. ESTE ESPACIO NO ES DE CONCLUSIONES, APENAS DE EXPERIENCIAS Y REFLEXIONES.
En el fútbol, como en tantas cosas, la gloria suele ser efímera. Entre los acontecimientos trágicos que muchas veces quedan en el olvido están los suicidios. Ocho jugadores, algunos retirados, se quitaron la vida en la Argentina. Unos cuantos más lo intentaron.
Si bien no hay denominadores comunes, su reconstrucción acerca semejanzas, ya que, en la mayoría de los casos, asomaban indicios de trastornos importantes: tendencia a la depresión, fobias y angustias insinúan que cualquier circunstancia negativa podía desencadenar la fatalidad.
En general, los futbolistas no están preparados para defenderse de algunas adversidades relacionadas con la actividad profesional cómo una lesión importante, un pase frustrado o el retiro. Aunque no hay respuestas concluyentes para prevenir estas situaciones, se menciona la importancia de la contención familiar y la ayuda profesional para reducir riesgos. Se sabe que la mayoría de jóvenes no fueron formados para afrontar la vida lejos de la cancha. Un detalle se cuela en la estadística: cuatro de los futbolistas suicidas eran arqueros.
arqueros.
Osvaldo Rubén Toriani era un arquero regular, de estilo atajador, que se inició en Tigre, en 1958. Luego pasó a Independiente y conquistó dos campeonatos y la Copa Libertadores de 1964. También jugó en Newell´s Old Boys de Rosario, América de Colombia, Miami Toro´s Soccer Club de Estados Unidos y tuvo un fugaz paso por el fútbol canadiense.
Luego de retirarse, Toriani se radicó en Miami, dónde fue funcionario de Aerolíneas Argentinas y posteriormente se dedicó a organizar “tours” de grupos latinoamericanos en Estados Unidos.
Según sus allegados, el ex jugador sufría una crisis depresiva debido al fallecimiento de un pequeño hijo. El niño murió ahogado en la pileta de la casa del propio Toriani. Pedro Iso, ex presidente de Independiente, tuvo una relación muy cercana con Toriani, y cuenta que el arquero nunca pudo superar aquella muerte. “Eso lo sabíamos todos, aunque nada hacía pensar en un final así”.
Luego de la muerte de su hijo, Toriani se separó de su esposa. A partir de aquí su depresión se profundizó y se suicidó el sábado 24 de septiembre de 1988, en su casa, en la zona norte del gran Buenos Aires, inhalando gas tóxico.
Raúl Emilio Bernao, gloria de Independiente y compañero del arquero en las épocas de éxito deportivo, contó que días antes estuvo con él y no encontró nada extraño. “Fue algo inesperado, lo vimos todos muy contento porque se venía a vivir definitivamente a la Argentina”.
Alberto Vivalda fue un arquero rendidor en todos los equipos por los que pasó. Se destacó en Racing y Chacarita, aunque también pasó por River, Platense, Unión de Santa Fe y Ferro. En el exterior, jugó en Millonarios, de Colombia. Su suplente fue el legendario René Higuita. Vivalda, ya retirado, se suicidó el 4 de febrero de 1994 arrojándose a las vías del ferrocarril Mitre, en San Isidro. Sus amigos sospecharon en un principio que era un accidente. La familia siempre evitó el contacto con la prensa, incluso dio a conocer la noticia 14 días después, lo que ensombreció más todavía el hecho.
Cuentan que su vida quedó marcada por la muerte de su padre mientras jugaba en Colombia. Ni siquiera la ayuda terapéutica había mejorado su depresión.
Agustín Mario Cejas, también arquero, y compañero de Vivalda en Racing, dice haber visto muchos casos de suicidio en el interior de Brasil, dónde jugó varios años. “Hay cuestiones de las que nadie habla. Un día, el jugador se aleja del fútbol, se enfrenta al vacío y no sabe que hacer con su vida. Eso es lo que le pasó a Vivalda, me parece”, explica Cejas.
“La carrera de un jugador es corta y cuando se termina es necesario tener una contención para enfrentar ese final y replantearse la vida de otra manera. También le pasa a los chicos que recién empiezan. El apoyo de profesionales es imprescindible”, agrega el ex arquero y secretario técnico de Racing. Vivalda iba a cumplir 38 años, era padre de cuatro hijos y se había separado poco tiempo antes de su mujer Graciela.
En el mediodía del 22 de junio de 1984, el ex capitán de Boca Juniors, Rubén José Suñé, se tiró al vacío desde un séptimo piso. Más allá de que no pudo cumplir su propósito se fracturó ambas piernas, el brazo izquierdo, la mandíbula y tuvo politraumatismos de cráneo. Suñé llegó a ganar con Boca ocho campeonatos, dos Copas Libertadores y una Intercontinental, pero el hecho de abandonar la práctica del fútbol lo hizo caer en un profundo estado depresivo. El Chapa, como le dicen, no sabía que hacer luego de la “perdida” de su profesión de toda la vida. Cómo todo jugador retirado extrañaba el vestuario, los gritos de la hinchada y los momentos de gloria. Se sentía vacío y pensaba que sólo servía para el fútbol.
“Es importante una contención. Me operaron de la rodilla y a los 32 años no pude jugar más. Cuando me quisieron llevar a un psicólogo, no quise porque en esa época se consideraba que eso era para locos. Tal vez, si hubiera aceptado esa ayuda, no hubiera llegado a tomar esa decisión. Si yo hubiera estado sano tal vez hubiera jugado hasta los 40”, reflexiona hoy Suñé.

El dramático final de Luis Ibarra comenzó el domingo 20 de septiembre de 1998. El arquero tucumano estaba concentrado con el plantel de Tigre en el Hotel Los Dos Chinos, de la Capital Federal, a la espera del partido contra Atlanta, ese mismo día, en el que tenía reservado un lugar como suplente.
Pero imprevistamente y de madrugada, a eso de las 2, se retiró del hotel y se fue directamente hacia su departamento, el 4 “B” del edificio ubicado en Libertad 9, en Martínez, dónde residía junto a su familia. Resulta imposible saber lo que pasó por su cabeza durante esos 40 minutos de viaje.
Ibarra vivía con su esposa Yovana Vargas, de nacionalidad boliviana, y sus dos hijas que, por entonces, tenían uno y tres años.
El arquero sostuvo una fuerte discusión con su pareja, tras la cuál decidió llevar a sus dos hijas hasta la portería y dejárselas al encargado. La excusa fue que tenía que acompañar a su esposa a un centro asistencial porque se sentía mal. Eran las 4 de la mañana.
Ibarra regresó a su departamento y con su propio cinturón estranguló a su mujer. El cuerpo de Yovana quedó tendido en la cama matrimonial. Después de asesinarla, el arquero, subió los 10 pisos que tiene el edificio y se arrojó al vacío. Su cabeza se estrelló contra el pavimento y la muerte fue instantánea. En el lugar se encontró una carta con la firma de Lucho, en la que el futbolista pedía perdón. Los móviles del asesinato y posterior suicidio todavía se ignoran.
Quienes compartieron con él algún plantel, dicen que el futbolista sufría grandes bajones cuando no era titular y que tenía tendencia a la depresión. Otros testigos mencionaron que estaba muy mal porque hacía poco su mujer había perdido un embarazo. De hecho el técnico de Tigre en ese momento, Alberto Pascutti, lo autorizó a irse de la concentración por ese motivo. Pascutti, sin embargo, aporta otro dato. “Luis se había enterado por su madre, que su padre no era el biológico, y buscándolo se encontró con que su verdadero papá se había suicidado. Esto fue un mes antes de su muerte, le produjo una profunda angustia”.
Quienes lo conocieron recuerdan al jugador como una persona muy humilde y falta de afecto. “Además de tender a la depresión y de arrastrar problemas desde chico, Luis tomaba y se ponía muy agresivo con la mujer”, completa Pascutti.
Mirko Saric fue encontrado ahorcado el 4 de abril de 2000 por su mamá Ivana en una de las habitaciones de la planta alta de la casa que compartía junto a su familia en el barrio porteño de Flores. Tenía 21 años y un futuro extraordinario por delante. Era un gran jugador, muy querido en San Lorenzo y de una presencia física distinguida que incluso le valió recibir propuestas para modelar. Se suicidó ahorcándose con una sábana azul que ató a una barra de hierro. Minutos antes, su madre lo había despertado para que desayunaran juntos. La negativa de Mirko no le dio ninguna señal de que algo malo pasaba. Pero cuando lo fue a buscar se encontró con su hijo ya muerto. Según sus familiares, Saric estaba bajo tratamiento psicológico porque se sentía deprimido y decía que no quería vivir más. Mirna, su hermana, dijo públicamente en aquel momento que el psiquiatra lo había querido medicar pero que Mirko se negaba por el tema de los controles antidóping.
El volante de San Lorenzo también había dado indicios de que las cosas no andaban bien. “No le encuentro sentido a la vida”, dijo días antes en el club. Quienes lo conocieron dicen que tenía una personalidad frágil y que en sus últimos tiempos le costaba muchísimo sobrellevar cualquier dificultad porque todo lo ponía mal.
Para colmo, venía en una mala racha. Hacía poco más de tres meses que no jugaba porque se había roto los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda. Un año antes creyó ser padre de una criatura, fruto de una relación amorosa. Eso le había dicho la madre, pero las muestras de ADN confirmaron que no era suyo. "El pibe tenía dos meses y él se había encariñado mucho. La noticia lo mató", dijeron sus amigos.
Sergio Pedro Schulmeister había dado una señal de alarma. El 24 de septiembre de 2001, intentó quitarse la vida provocándose un corte en la yugular, en medio de una crisis depresiva. La llegada oportuna de su novia impidió la muerte. “Soy de agrandar los problemas y perdí la cabeza. Se hablaba mucho de una transferencia que al final no se dio y, encima, arrastro una lesión hace dos meses", dijo, no bien le dieron el alta médica. Luego de este hecho el arquero realizó un tratamiento psicológico durante algún tiempo, pero finalmente lo abandonó. Y en los meses previos al suicidio, según allegados, no recibía ningún tipo de asistencia.
Para sus compañeros, Schulmeister era una persona tímida e introvertida. Además, también tenía una fuerte tendencia a deprimirse.
El martes 4 de febrero de 2005, el joven arquero faltó sin aviso al entrenamiento en la cancha de Huracán. Era algo raro, ya que nunca había estado ausente en una práctica desde que había llegado al equipo, en julio de 2002. Ese día, los jugadores Darío Gigena y Pablo Monsalvo lo habían pasado a buscar por su departamento de Boedo. Pero nadie contestó los timbrazos.
Al finalizar la práctica, Monsalvo encaró directamente para lo de Schumi, cómo le decían en el plantel. Cuando llegó, se encontró con la dura noticia. A las 20 horas, un móvil de la Comisaría 10a se presentó en el departamento 7º B, de Colombres 893, por un aviso telefónico. Después de insistentes llamados, el personal policial derribó la puerta de entrada. En la cocina del inmueble se encontró el cadáver de Sergio, de 25 años, colgado del cuello con un cinturón de vestir. Trágica casualidad o no, el mismo día en que Vivalda había tomado idéntica decisión.
Para Nelly Giscafré, responsable del Departamento de Psicología Deportiva del Cenard, presidenta y fundadora de la Asociación Metropolitana de Psicología del Deporte y coautora del libro Mi hijo el campeón, “todo deportista de alto rendimiento está sometido a fuertes presiones. En la Argentina, el jugador de fútbol es un fenómeno aparte. Hay una sobreexposición. Cuánto más elevado el nivel de exigencia, el atleta rendirá mejor. Pero si no se equilibran las exigencias, la persona puede sufrir un defasaje en su cabeza y su corazón. Todos tenemos fluctuaciones, etapas de altas y bajas. Si un futbolista con características depresivas se encuentra atravesando una época de vacas flacas y no tiene recursos para sobrellevar esto, puede llegar al suicidio. Encima, en el fútbol el resultado no es lo más importante, es lo único".
“Lo más difícil para el jugador es darse cuenta de que no va a poder volver, de que no le da más el cuero para la cancha. Ahí es donde hay que actuar. El caso de los arqueros es especial. Este es alguien que haciendo un deporte de equipo, está sólo. Tiene una tensión diferente. Cuando un arquero se destaca, es como si fuera un iluminado. Quienes se suicidan tienen características específicas. Son personas muy exigentes consigo mismas, con baja tolerancia a la frustración y que si no rinden de la manera que ellos esperan, comienzan a odiarse a sí mismos. Por eso es importante estar atentos hacia posibles señales de disconformidad”.
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